domingo, 20 de marzo de 2016

Ajedrez. En el juego y en la vida

En el ajedrez hay dos jugadores, cada uno con 16 piezas:
un rey, una dama o reina, dos torres, dos alfiles, dos caballos y ocho peones.
Un bando con piezas de color blanco y otro con piezas de color negro,
sobre un tablero dividido en 64 escaques o casillas, 8 por lado, mitad blancas mitad negras.

El ajedrez no es un juego de azar, en él los conocimientos, la inteligencia racional, la imaginación, la concentración, el decidir en cada momento la pieza que has de mover, está la dicha de ganar.  Es un juego honesto.


"El hombre que ha cometido un error
y no lo corrige
comete otro error mayor".

Hay situaciones en la vida cotidiana en la que se toman decisiones equivocadas
que nos llevan al fracaso. Las equivocaciones se pueden corregir, de hecho el aprendizaje está para ello, pero repetimos una y otra vez actitudes erróneas que nos llevan a nuevas frustraciones, teniendo un desgaste, a veces importante en nuestro equilibrio.
Tropezamos una y otra vez con la misma piedra.
Podemos llegar a saber lo que en un momento dado podría cambiar la circunstancia creada, el conflicto, el error y sin embargo, dejamos pasar la ocasión por desidia, por orgullo, porque nos creemos suficientes, endiosados y creemos tener siempre razón, transfiriendo la culpa al otro.

Obcecados, necios, tramposos.

Aunque yo siempre he pensado que las cosas suceden porque hay unos factores que convergen en un momento dado y hacen estallar las reacciones y que en todo caso, después es el tiempo el que hace replantear si fue una equivocación o no.

Ser libre y sentirme libre en la expresión, en la transparencia, en la verdad, en la justicia y siempre en la legalidad.

Hay que seguir aprendiendo a jugar y a vivir.
Empieza a mover tu pieza blanca
¿Quieres?


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