viernes, 11 de mayo de 2012

Instrumentos musicales en Europa Occidental.Siglos XIV y XV (17)


Los instrumentos hasta aquí descritos son los que sonaran aun en el siglo XIV instrumentos altos, tan ruidosos en los desfiles y entradas de príncipes en sus buenas ciudades que no se podía oír cuando Dios tronaba; instrumentos bajos con los que se interpretarán danzas, preludios, interludios y posludios en el trascurso de fiestas en los castillos; ahora se juzga a unos y otros, diciendo que los primeros son gozosos y alegres y de los segundos que fueron interpretados sin notas discordantes.

joven tocando la viola. Biblia de Clemente VII
ultimos del siglo XIII Foto B.N.

Las dansses, notes et baleries, los lais d’amours, descors et balades (1316) son interpretadas siempre con violas, leüt y psalterion; Lefevre de Resson, procurador el parlamento y poeta, al que le gusta pasar las veladas de invierno escuchando “musiciens instruments….donner doulce mélodie”, añade, hacía 1340, a estos poemas cantados y a estas danzas “motez….,virelais,comedies” y “rondeaux”, y a los instrumentos “chalemie et cornimuse, orgues séans et portatives, douccenes”; precisa que el salterio es de Díez cuerdas, “désacordon”, el arpa a cordón” “ la rebèbe a corde terne”; y cita, de la familia de las gaitas que una es a la vez “chevrette d’Esclavonnie et musette” de Alemania; no olvidan designar tampoco los instrumentos de percusión:

Cymbale en poussant font grant noise,
Et le choron d’euna grant boise….,

Y añade, para este choron, antecesor del tamboril de Gascuña o de Béarn aún usado actualmente:

Qua non le bat dssus la corde
Aveques les autres s’ccorde….

Nos señala, hacía 1376, que las grandes bombardas, instrumentos graves de la familia de las chirimias, son entonces nuevas. En la misma época Guillaume de Machault introduce en sus poemas extensas enumeración es de instrumentos, que adquieren para nosotros un valor muy particular debido a la personalidad de su autor; como músico que es, distingue las flautas “traverseinnes” nuestras traveseras, de las que llamará flautas de pico,llamadas tambien  flautas dulces dont droit joues quant tu flaütes”; insiste extremadamente en la diversidad de “flaios” o flajols, simples o dobles; no omite citar la flauta “ de dos dedos”; atribuye al laúd un origen árabe, “leüs moraches”; y finalmente cita el eschaquier de Inglaterra (eschequier, exaquier) cuyo nombre alude sin duda a su forma, la del tablero donde se jugaba al ajedrez (xaque); este instrumento, debido a un francés, Jhean Perrot, había sido ofrecido en 1360 por Eduardo III de Inglaterra a su prisionero, el rey de Francia Juan el Bueno, y en 1388 Juan I de Aragón escribe desde Zaragoza a su cuñado Felipe el atrevido, duque de Borgoña para pedirle uno; lo describe como parecido al órgano, es decir provisto de un teclado, pero sonando “ab cordes”.
Musicos con viola y salterio. Biblia siglo XIII
¿se trata de un clavicordio, instrumento de cuerdas percutidas por una fina lámina de metal fijada en una varilla de madera articulada a la tecla, o bien de lo que pronto se llamará espineta, instrumento de cuerdas pulsadas por una pequeña punta de pluma o metal montada sobre una lengüeta de madera o bastón sello llamado sautereau? 
Es difícil asegurarlo, pero sabiendo que en el siglo XVI se baila al compás del échiquier (AntoniusArena), parece imposible admitir que el “eschaquier” sean el clavicordio, manicordio o manicordión, instrumento o reclutado por la finura de su timbre, pero del que nadie desconoce su del alcance sonoro (el callado manicordio). No parece tampoco posible que se trate de una espineta, ya que conocemos, a principios del siglo XVI, un instrumento con unas combinaciones tales que puede hacer, a la vez, de eschequier y espineta; podría tratarse acaso del tipo de “ clavicembalum” descrito por Henri Arnaut de Zwolle, cuyo dispositivo de ataques de las cuerdas es una pieza de plomo, proyectada sobre la cuerda cuando se baja la tecla. Sea lo que sea, el nuevo instrumento conoce el éxito: EustacheDeschamps cita a Platiau que “toca el arpa y el eschaquier”, y asegura que el conde de Mortain no tiene tanto daño en la uña que no haya podido aprender a tocar el eschaquier y el flajoler. Juan de la Encina en su Triunfo de amor, que es anterior a 1496, cita los diferentes instrumentos de su tiempo:
Órganos y monocordios…
Dulcemelos, clavicordios,
Clabecimbanos, salterios….

¿en qué manos encuentran todos estos instrumentos tan cuidadosamente enumerados por los poetas? A excepción de los músicos profesionales, ministriles ligados a las cortes de los soberanos o a las de, ya que no estamos en el tiempo en el que los juglares iban de ciudad en ciudad, ¿existen diletantes que, en este final de siglo XIV o en los albores del XV, tocase en instrumentos para su propio placer?
¿No describe Boccaccio reuniones donde los jóvenes señores y damas ejecutan música? Dioneo acompaña con el laúd el canto de Emilia, o un de este mismo instrumento a la viola de Fiammetta para tocar “soavamente” una danza ghz; por el contrario, es un servidor, Tintaro, que interpreta música de danza al son de su gaita. 
De una manera general, los instrumentos altos, chalemiees y bombardas, sacabuches, nuestro trombón actual, están reservados preferentemente a los profesionales, sin duda a causa de la “fístulaación, que afea la cara”; los instrumentos callados, flautas dulces e instrumentos de cuerdas son los preferidos por los aficionados.

En el castillo de Lombardía, las veladas que preceden la Navidad no sólo transcurren cantando o escuchando relatos sino tocando el órgano, la flauta, el salterio y la viola; se canta con acompañamiento de arpa, y el auditorio se complace en oír un trio de rubebes (rebecs o rubebas) de distintos tamaños: rubebe el instrumento o medio, rubechette el pequeño y rubecone el mayor.
Fresco de Benedetto Bembo en la capilla ducal de Milan
Museo de arte antiguo de Milan.
musicos con trompetas, laudes, tamboriles, rabel,
flauta y tabor,chirimia,arpa

En Alemania se asocia la viola al laúd, la voz al arpas, al laúd y al clavechin-bolon (clavicembalu, clave); en Inglaterra, los cuentos de Canterbury de Chaucer por no citar más de un texto, contiene muchas alusiones a la práctica de instrumentos: voz unida al salterio, canciones interpretadas con ayuda de un pequeño rebec, o “acordadas con una guiterna” … “

En cuanto a los parisienses, saben apreciar, en la época de Carlos VI, el talento de los “soberanos arpistas”, el de un “bon corneur à la turelurette et aux flûtes”, y el de un intérprete de canciones “sobre sifonía”. 
Un rico burgués, Maistre Jacques Duchié, tenía en su pasión de la calle Prouvelles “una sala llena de toda clase de instrumentos, arpas, órganos, violas, guiternas, salterio se y otros” y sabía tocar los todos. 
Un poeta Jean Regnier, encarcelado a causa de un delito político, se despidió de sus instrumentos “ a los que consideraba su tesoro y su alegría”. 
Los soberanos y los grandes señores no descuida Bantam poco la música instrumental. 
A Carlos V , le gustaba oír los instrumentos bajos al final de sus “comilonas”; 
el duque de Guyena encontraba “gran placer en los sonidos de los órganos”; Carlos VI compra un arpa bien trabajada” y con su lema. 
Sabemos que Carlos de Orleans y su madre Valentine Visconti tocaban este instrumento, construido, desde tiempos de Machault, con 25 cuerdas; 
en Italia tocan el laúd Aeneas Sylvius Piccolomini,el futuro papa Pio II, el cardenal Riario e Ippolita Sforza, duquesa de Calabria. 
Antes de evocar las fastuosas fiestas dadas por los duques de Borgoña, retrocedamos un poco y examinemos rápidamente las obras ejecutadas con estos diversos instrumentos. 
angeles tocando la chirimia y la gaita.
Cristiani.Siglo XIV
Foto Brogi
Los primeros textos con notación datan de la segunda mitad del siglo XIII: son danzas, estampidas o ductias, algunas monoticas, formadas por la sucesión de frases breves que debían de poder ser ejecutadas con la flauta y el tambor mientras que otras, divididas en dos partes, con una escritura muy simple, nota contra nota, y de tres, las dos graves evolucionando en intervalos de tercera, la superior limitándose a hacer oír un solo sonido debían de ser aptas para su interpretación por un conjunto de chirimías. 
En el siglo siguiente el repertorio nos ofrece aún estampidas, pero también saltarelli, trotti, rotas…, casi siempre compuestas por secciones muchas veces repetidas, con una ornamentación cada vez diferente. 
Si excluimos el órgano que tendrá, desde el siglo XIV su literatura propia, sólo a partir de principios del XV hallaremos textos con una designación instrumental precisa: una “ tuba gallicalis” especie de charanga sobre un acorde en do mayor, para itres sacabuches, la tuba ductilis descrita por Tinctoris, nuestro trombón de varas;
una canción francesa con la indicación de “trompeta contratenor” con una de las voces sin el texto correspondiente, etc..
Si bien los instrumentos altos “alegraba la compañía” realzaban también la solemnidad de algunos oficios religiosos, el uso de los de viento, los de metal en particular, fue admitido en la iglesia; encontramos en los manuscritos de esta época un motete acompañado de dos sacabuches y numerosos fragmentos de misas “trompetta” obras de Franchois, de Grossin, de Loqueville; a veces incluso, las cuerdas se unen en los “vientos”, como ocurrió con la consagración de SantaMaría dei Fiori en Florencia (1436) donde se “en toda la basílica resonaron sinfonías tan armoniosas, acompañadas del sonido de diversos instrumentos, que se hubiese dicho la misma música del paraíso”

Las suntuosas fiestas dadas por los duques deBorgoña, tan frecuentemente evocadas, ocasionaron numerosos intermedios musicales; 
durante la del Faisán, que reunió en Lila en 1454, a los grandes príncipes de la cristiandad para exhortarlos a la reconquista de Constantinopla, se oyó tocar particularmente una gaita muy sorprendentemente”, una corneta de Alemania “muy extrañamente” cuatro “clarines muy altos” pero también un laúd, una dulzaina, con un instrumento concordante, que de acuerdo con la tradición debería ser un arpa, dos violas con un laúd, y finalmente cuatro flautas. 
En la boda de Carlos el Temerario y Margarita de York, en Brujas, en 1468, “los altos ministriles disfrazados de cabras y de machos cabellos, saltaron por las ventanas y tocaron un motete, lastres cabras con chirimías y el macho cabrío con una trompeta sacabuche”; al final fue interpretado una canción por “cuatro lobos que cogía la flauta con sus patas”.
Nos hemos extendido sobre estos grupos para indicar que a partir de la segunda mitad del siglo XV la música instrumental se presenta bajo todos aspectos muy diferentes: el de un conjunto de instrumentos variados, que llegara a ser el “broken consort”, y el de un conjunto de instrumentos de la misma familia: flautas de pico, chirimías y, a finales de siglo, violas de “gamba”, de distintas medidas, cuya tesitura corresponde al ámbito del trío, y después del cuarteto vocal.

Las combinaciones del" broken consort "no son arbitrarias y respetan algunas costumbres tradicionales de equilibrio; los pares, que como hemos visto asocian en los siglos XII y XIII un instrumento monodico, de cuerdas frotadas o de viento, a un instrumento polifónico de cuerdas pulsadas, continúan existiendo, pero los conjuntos son cada vez más numerosos. Y, una viola de brazo, un, una giga o una flauta interpretan la voz superior, un arpa o un laúd, las partes mediana y grave, y a menudo se unen incluso para realizarlas; a veces se añaden cítola, salterio o dulcemelos, salterio trapezoidal percutir o con más ellos; más raramente la espineta o el clave, este reconocible por su caja en forma de ala, mientras que el órgano, positivo o o portátil, “envuelve el concierto con su sonoridad plena y sostenida”. 
Esta es aún la disposición adoptada por Ferini cuando escribe, en el siglo XVII, piezas para violín, laúd, espineta y órgano. 
angel tocando el arpa.
Vidriera de la catedral de Reims.
Siglo XIII
Foto Rothier
Los grandes conjuntos pintados por los italianos Fra Angélico, Sano di  Pietro, Spinello, Bartolomeo DellaGatta son en general, una ampliación de este concierto; no olvidemos que los instrumentos de percusión, címbalos, triángulo con anillas, campanas de diversos tipos e incluso cascabeles, ocupan un destacado lugar en la música de los siglos XIV y  XV y no se teme asociar un juego de campanas a un clavicordio o salterio (Nápoles, San Giovanni a Carbonara, fresco de Leonardo di Besozzo). Muchas otras combinaciones sonoras son representadas en los cuadros y miniaturas; demos incluso una guimbarda, unidad ya a un grupo de chirimías, ya a una viola de brazo, ya a una pequeña trompeta marina … En esta segunda mitad del siglo XV serán redactados el tratado de Henri Arnaut de Zwolle y el de un célebre teórico y compositor, Juan Tinctoris (de inventione et usu musicae, hacia 1487) que nos aportan tanto uno como otro tantos informes preciosos, el primero sobre la construcción de los instrumentos, el segundo sobre su procedencia y su uso.

Las tablaturas manuscritas para poder órgano, raras a principios de siglo ( manuscrito de Faenza), se multiplican; 
la de la cartuja de Buxheim nos ofrece un repertorio extenso, tanto profano como religioso, y nos revela hacia 1470 un estilo adornado, voluble, hecho de “fleuretis y de brisures”, muy apto para el teclado; una sola pieza, una canción francesa, lleva: in cytaris vel etiam in organis, lo que indica que puede ser interpretada con un instrumento de cuerdas pulsadas; sin embargo habrá que esperar una treintena de años aun antes de ver aparecer las primeras tablaturas destinadas al laúd. Este acaba de sufrir, en su técnica, una transformación que contribuirá a hacer de él, durante un siglo, el instrumento solista por excelencia. Antes sus cuerdas eran pulsadas con un plectro, una pluma, pero el transcurso en el último tercio del siglo XV se empiezan a hacerlas vibrar con los dedos, lo que permite una interpretación más sensible, una sonoridad más plena y más dulce a la vez. 
Tinctoris expresa su admiración por los intérpretes de laúd, que, son los únicos, afirma, que “ pueden tocar no solamente una o dos partes, sino tres o cuatro al mismo tiempo, lo que es muy difícil”.
Hemos visto, que el repertorio instrumental es tributario aún de la música vocal, ya que la mayor parte de las obras son transcripciones de motetes  o de canciones polifónicas; solamente algunas danzas, fanfares o battures, preludios, posludios pueden ser considerados como estrictamente destinados a los instrumentos. En el curso del siglo XVI aparecerá lentamente la noción de dos campos distintos: el vocal y el instrumental; este último afirmando cada día más su independencia, para desembocar en esta música que llamamos actualmente “pura”.
La factura instrumental desempeña un papel importante en esta “liberación” cuyas etapas intentaremos seguir.

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