Música en Australia (12)

AUSTRALIA

De acuerdo con las teorías admitidas, la población de Australia y las islas del Pacífico se produjo en el curso de movimientos migratorios procedentes del sudeste de Asia; pero no existen ningún documento epigráficos o fuente literaria que permita evocar el pasado musical de las islas de Oceanía.

Instrumentos musicales


El actualidad, el material instrumental de los pueblos autóctonos es muy reducido; en numerosas tribus el zumbador representa un importante papel en la mitología y en las ceremonias de iniciación. Los instrumentos destinados a marcar un ritmo siguen siendo los más generalizados: los australianos se sirven de parejas de boomerangs, los canacos hacen entrenochar pequeñas varas o fragmentos de corteza, en tanto que los maoríes golpean en el suelo con bambúes de diferentes calibres. Además de los tambores verticales en forma de reloj de arena que sirven para acompañar las danzas en la mayor parte de las islas del pacífico, es preciso señalar en las Nuevas Hébridas la existencia de grandes tambores verticales de madera, cuya erección da origen a unas ceremonias acompañadas de sus correspondientes cantos; al golpear alternativamente los dos rebordes de tales tambores se trasmiten al pueblo noticias y consignas.
El instrumento más característico es sin duda el didjeridu australiano constituido por un tronco de bambú o de madera vaciado, y en el que se sopla a intervalos regulares mientras se murmura: didjeridu didjeridu …
Cabría añadir a esta corta enumeración las flautas de bambú, muchas veces tocadas con la nariz, tal como ya lo habían descrito Cook y sus compañeros; finalmente, en las islas Salomón existen unos tipos de flautas de Pan formadas por la unión de ocho tubos, y que se utilizaban antiguamente en los ritos de iniciación de los jóvenes.

Música vocal


La música de los aborígenes de Australia, al igual que la de los diversos grupos de pueblos oceánicos, es ante todo vocal.
Cada tribus australiana posee su bardos, depositario de un repertorio sacro o profano del cual una parte debe permanecer en secreto; los cantos se ejecutan a coro con ocasión de las reuniones de tribu; a veces, están sostenidos por un pedal melódico cantado, y dan lugar a frecuente superposición, a bosquejos de canon; a menudo se limitan a una cantinela sobre dos o tres notas, siguen una línea melódica descendente, y el final de las frases se señala por medio de deslizamientos cromáticos.
En las islas de Oceanía está más acentuado el carácter polifónico de los cantos, hasta dar la ilusión de que la expresión vocal es ya espontáneamente polifónica; las voces pueden presentarse separadas por intervalos de quinta, cuarta, tercera o octava, y, en las islas salomón, se ha observado el caso de que un canto con muchas partes se superó ponga a la interpretación, ya polifónica, de las flautas de pan.
El lugar ocupado por la música autóctona es muy pequeño: un estilo que señalar la doble influencia de los cantos de los misioneros del siglo XIX y de la interpretación de la llamada guitarra hawaiana, goza de amplia difusión, y no ha sido suplantado todavía por la música ligera occidental y el jazz.

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