sábado, 5 de mayo de 2012

Música en Indonesia y Oceanía.(11)

INDONESIA Y OCEANÍA


Archipiélago malayo

Entre la península de Malaca y Nueva Guinea se extiende una guirnalda de islas. Durante mucho tiempo el único ligamen existente entre ellas fue, por una parte, la navegación, siempre activa en esta zona, y por otra parte, la lengua malaya, muy pronto adoptada como vehículo de comercio e intercambio. Los países que en la actualidad se agrupan políticamente en Indonesia, Federación de gran Malasia y Filipinas, sufrieron, por vía marítima, influencias culturales procedentes de Asia (India y China) del mundo arábigo musulmán y de Europa.
Ello explica el manifiesto contraste existente entre las poblaciones de la costa, sometidas durante siglos a las influencias del exterior, y los grupos del interior. La música del archipiélago malayo es conocida principalmente gracias a las formas elaboradas que adopta en Java o Bali, y en especial a causa de la ejecución espectacular de las orquestas gamelan; pero no hay que olvidar otras manifestaciones más discretas que constituyen la vida musical de las restantes islas.

Música vocal

Tanto un en la recitación melódica de los poemas (por ejemplo, la practicaban por los hanuoo de las Filipinas), como en el canto culto del teatro de Java, el ritmo poético y la sucesión de lágrimas condicionan el desarrollo del período melódico; lo mismo cabe decir respecto al canto del dalang que, en Java o Bali, no solamente anima las figuras del teatro de sombras (wayang-kulit), sino que narra alternativamente el desarrollo del acción, la subraya con los adecuados sonidos o ruidos, y presta su voz a los distintos personajes.
La actividad del chamán médico, cuya presencia está demostrada en toda esta zona cultural, da origen a unos cantos sostenidos con un pedal melódico: a tal efecto, el chamán dayak (Borneo) se sirve a intervalos regulares de una cuerda de roten, en tanto que sus colegas temiares (Malasia) o hanunoos (Filipinas) se apoyan en un coro; en los mismos grupos étnicos se ha podido comprobar la existencia de una polifonía vocal construida sobre intervalos de tercera, segunda, cuarta o quinta.
Los coros son más nutridos y utilizados más sistemáticamente en el ketjak de Bali, en el que los participantes, sentados en círculo, se balancean lateralmente y se acompañan de unos gritos ritmados: “tjak, tjak, tjak…”; el ketjak, que antiguamente estaba destinado producir un estado de trance, es en la actualidad un espectáculo al que se supone la representación de un episodio de Ramayana a base de cantos y mímica.

Instrumentos musicales

Incluso un examen sumario de los instrumentos musicales actualmente en uso en el archipiélago malayo revela la preeminencia de los instrumentos de sonido fijo: desde los bastones de entrechoque, cuidadosamente seleccionados por las mujeres hanuoos para obtener un intervalo determinado o los tubos de bambú de distintas longitudes, con los que los sakai de Malasia golpean el suelo de su choza, hasta los saron con láminas de bronce de la orquesta javanesa.

Los xilofones presentan muchos tipos: sus tablillas pueden descansar simplemente encima de las piernas del ejecutante, como ocurre en en Borneo; pueden enlazarse mediante una cuerdecilla  que se sujeta la rama de un árbol, tal es el caso del tjalung de Java, que se tocan en la época de la cosecha; a veces se apoyan sobre un cajón de madera, constituyendo entonces el gambang kayu de Java; llegan incluso a proveerse de resonadores auxiliares de bambú, obteniendo así el melodioso timbre de los gender.
Los angklang constan generalmente cuatro tubos de bambú de distinta longitud, terminados con un corte oblicuo, que se pueden hacer oscilar en el interior de un resonado hores de madera; han sido comparados acertadamente con instrumentos similares de la isla de Madagascar.
Los gongs, originarios del continente asiático, tienen generalmente una prominencia en su parte central; dispuestos en serie decreciente de tamaños, constituyen el llamado bonang javanes.
Finalmente, la guimbarda de bambú (llamado gengong en Bali, kinaban en las Filipinas, yodeng en Borneo) tiene un papel preponderante en la corte que los jóvenes hacen a las muchachas.
En lo que respecta a los instrumentos de cuerda, si exceptuamos la cítara de bambú, cuyo tipo más complejo es el sessando de Timor, se puede afirmar que no son autóctonos: el laúd con caja en forma de nave (katjapi en las Celebes, sapeh en Borneo, kudyapi en las Filipinas) ha tomado su nombre del kacchapi vina de la India, en tanto que el rebab de dos cuerdas y el gambus son de origen arábigo persa.
Las flautas son numerosas: pequeñas flautas de bambú, rectas o traveseras, Pan, suling de Java, etc.. Hay que señalar que en Malasia y en las Filipinas se dan casos en que las flautas se tocan indistintamente con la boca o con la nariz.
En cuanto al órgano de época que figura en los bajorrelieves del templo de Borobodur en Java, hoy sólo se encuentra en las tribus del centro de Borneo, idéntico en su formar al instrumento de los mois de la península de Indochina, es decir, compuesto de seis tubos agrupados en forma de haz.
Los diferentes tipos de tambor pertenecen a dos grupos: tambores verticales con una membranas, y tambores con dos membranas llamados kendang en Java.

El gamelan 

La riqueza y variedad instrumentos de percusión melódicos han favorecido en Java y Bali la formación de conjuntos instrumentales conocidos habitualmente con el nombre javanes de gamelan. En java solamente, y antes de la segunda guerra mundial, existían varios miles de tales conjuntos.
La composición del gamelan varía según el lugar y también de acuerdo con la función que deben desarrollar: acompañamiento de tipo determinado de danza, teatro de sombras, ceremonias del templo.
Especial de dice digno de mención es el timbre del gamelan djoged, en el que todos los instrumentos son de madera o bambú. En una pieza para gamelan, cada instrumento o un grupo de instrumentos posee una función particular: el tema nuclear, ejecutado en valores largos, es confiado por ejemplo, al grupo de los saron, doblado muchas veces por un rebab o una flauta suling; el tema es puntuado por diferentes gongs suspendidos, de la misma forma en que una frase literaria es puntuada por puntos y comas, mientras que el tambor kendang imprime movimiento al conjunto, indicando los matices y modificaciones en el “ tempo”. Saron, gongs, y tambor son suficientes para dar el plan de una pieza musical, pero este esbozo debe enriquecerse, realizarse con el concurso de los restantes instrumentos; para ellos emplean con preferencia los gender y los bonang, que gracias a la representación de valores cortos, rodean el tema nuclear con aureola armónica. Los grandes gamelans poseen una doble colección de instrumentos, afinados de acuerdo con los dos sistemas usuales: el pelog y el slendro.

El pelog y el slendro

En el pelog, o secuencia de siete, considerado tradicionalmente como femenino, melancólico, los intervalos son irregulares; las mediciones efectuadas varían mucho según el instrumento, pero han permitido definir un pelog medio (valga la expresión), en el que las 1200 partes en que se divide la octava estarían repartidas de la manera siguiente:


El pelog se utiliza para acompañar las narraciones del ciclo javanes.
En el slendro, la octava se divide en cinco intervalos aproximadamente iguales; se le reconoce un carácter masculino, grave y exaltado, está asociado al movimiento de los personajes del wayang, e inspirado en las epopeyas indias del Mahabharata y Ramayana.
Al lado de la música, que podría ser clasificada como indígena existen innumerables mestizajes musicales a los que ha dado lugar la presencia de minorías étnicas chinas o europeas, incluso con anterioridad a la existencia de los modernos medios de difusión de la música; este fenómeno se observa particularmente en las Filipinas.


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