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viernes, 15 de junio de 2012

El rhythm and blues. El rock’n’roll

Los Beatles
La era de los grandes movimientos juveniles, de las reivindicaciones raciales, cívicas y sociales, la época de la adopción masiva de las drogas por parte de los jóvenes. The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, James Brown, Jimi Hendrix, The Beach Boys.
Los años sesenta pueden explicarse al ritmo de la música rock, del mismo modo que los años treinta y cuarenta estuvieron marcados por la estética, los modos y los valores de la música de jazz.
La década de los sesenta representa la mayoría de edad para la música popular, tras unos inicios balbuceantes a principios de los años cincuentas que desencadenaron la eclosión del rock’n’roll. Si en los sesenta se encuentran los gérmenes de todos los estilos que han movido masas y millones a lo largo de treinta años, los orígenes del pop y del rock de esta década prodigiosa deben buscarse en ese movimiento rebelde e inconformista que a mediados de los años cincuenta sacudió los cimientos de la moral y las buenas costumbres del mundo occidental, y que, muchos años más tarde, sigue desempeñando una función semejante. La historia de la música de los sesenta se inicia, pues, seis años antes, en 1955, cuando un jovencito llamado Elvis Presley grabó su primer disco, dedicado su madre,
(Thats Alright Mama )y un músico de rockabilly llamado Bill Haley comercializa el tema rock around the clock emblema de una música que se convirtió en el estandarte de más de tres generaciones.

Jimi Hendrix
El rock’n’roll significó el fin de la canción melódica al estilo de Perry Como y Frank Sinatra, que hasta entonces había florecido como música ha monopolizadora. Pero desde la llegada triunfal del rock’n’roll, las listas de éxitos y los programas de radio y televisión empezaron a caracterizarse por el predominio absoluto de esta nueva música que proponía valores completamente diferentes. Las listas de éxitos ilustraron la aparición de un público también nuevo; la música popular se convirtió en objeto o de identificación de una generación rebelde. O, tal como lo recordaba Billi Haleyaquello fue por primera vez música para jóvenes”. Los ritmos del rock irrumpieron en el paisaje estéril de la música sin ideas. El negocio había determinado el gusto musical, pero, gracias al rock, los jóvenes conquistaban sus derechos.

El primer germen del rock’n’roll: el rhythm and blues

El rock’n’roll llevó a los blancos de los Estados Unidos la música de sus conciudadanos negros. Durante muchos años, los negros norteamericanos habían estado escuchando los ritmos de los músicos de su raza gracias a sus propios discos, los llamados race records (“discos raciales”). Su música recibía el apelativo de rhythm and blues, una especie de blues que, no obstante, se distinguía por su ritmo agitado y rápido, por su duro y pesado beat. Esta música era interpretada exclusivamente por negros y para negros. El rock’n’roll había de ser la popularización para las gentes de raza blanca de esta música racial tan restringida.
Durante la década de los años cuarenta muchos negros abandonaron las granjas y plantaciones de los estados del Sur para emigrar a las zonas más ricas e industriales del Norte. En su migración no olvidaron llevarse el blues, pero éste se modificaba a medida que se adaptaba a su nuevo ambiente. Olvidaron el blues amargo y rudo de las amplias tierras del delta del Mississipi, obligados por el ritmo de vida de las grandes ciudades a una nueva expresividad musical. La música se hizo más agresiva, y el blues urbano sustituyó al solitario blues rural.
La interpretación histórica de la música considera al rock’n’roll como una evolución de este blues urbano. Efectivamente, ambos se caracterizaron por la utilización de instrumentos eléctricos, la guitarra, las armónicas, los contrabajos y las baterías, exponente de una forma temprana del rhythm and blues, el blues de Chicago.
Los principales exponentes de este estilo fueron Sony Boy Williamson y Muddy Waters, ambos emigrados desde las tierras del sur del Mississipi (“ Muddy Waters significa “ aguas pantanosas”).
La mayoría de las primeras grabaciones de rhythm and blues fueron realizadas por compañías independientes, con un capital negro y bajo la dirección de negros. Algunas de estas empresas (Chess, Savoy o Atlántic) lanzaron importantes intérpretes de rhythm and blues, como Little Walter, Howlin Wolf, John Lee Hooker y Jimmy Reed. 
Todos estos músicos sólo fueron conocidos por el público blanco cuando llegó la moda del rock’n’roll, calificada en sus inicios por el público negro como una versión insípida de la música interpretada por los bluesmen de su raza. Tan sólo cuando los blancos dominaban las listas de éxitos se comenzó a prestar atención a su música. Años más tarde, ya en los sesenta, uno de los conjuntos blancos más populares de la historia de la música tomó por nombre el título de una canción de Muddy Waters: The Rolling Stones

El rock’n’roll y encuentro de dos mundos



El rock’n’roll nació de hecho a partir de la síntesis de las dos culturas musicales dominantes en los estados unidos en los años cincuenta: en primer lugar, pues, la música negra por excelencia, el blues, y por otro lado, la música blanca tradicional del centro y sur del país, el country, procedente de los folclores originarios de los colonos venidos de Europa. Aprovechando el enorme patrimonio del blues, adoptando las mismas actitudes, la vestimenta, y la manera de tocar y cantar de los artistas negros, un grupo de jóvenes músicos blancos, cansados de los convencionalismos de la música blanca comercial, siguiendo los modelos de “rebeldes sin causa” al uso, empezaban a trastornar los estados del Sur dando impuso a lo que se denominaría rock’n’roll.
De este modo, el primer rock’n’roll se presentó como la plataforma reivindicativa de una juventud deseosa de afirmarse frente al mundo adulto. Sobre un fondo de conflicto generacional, los ídolos de los jóvenes se multiplicaron. Marlon Brando y James Dean triunfaban en el cine, encarnando precisamente a esos jóvenes a ir a dos que, en la música, estaban representados por la nueva generación: Elvis Presley, Eddie Cochran, Jerry Lee Lewis o Gene Vincent atacaban frontalmente el convencionalismo sexual y el conformismo en el vestir, introduciendo costumbres desconocidas en la cultura puritana blanca: relajación, insolencia, sensualidad, rebeldía frente a lo establecido. Durante cuatro años, desde 1955 a 1959, los valores morales tradicionales de América serían amenazados peligrosamente por una generación imparable, que parecía pedir únicamente libertad para divertirse. Así pues, además de ser un cruce de culturas musicales, el rock nacía del encuentro de dos fenómenos distintos, por un lado, los fundamentos de la música negra, el blues y por el otro una actitud nueva, de origen blanco: la rebelión adolescente.

Los primeros rockeros

El éxito del rock’n’roll  fue sorprendente y en muy pocos meses desde Nueva York hasta California, desde Chicago esta Nueva Orleans, blancos y negros se movieron, vibraron y despertaron al son de la música rock. Aunque las circunstancias para la creación del género estaban ya en el aire, los pioneros del rock and roll llegaron a dar con la fórmula casi por casualidad.
 Se suele citar a Bill Haley como el primero de todos, el hombre que daría el primer paso para el arranque definitivo del nuevo estilo.
Nacido en 1927, Haley había probado suerte a principios de los años cincuenta. Ganando un dólar a la semana con sus audiciones en el mercado de subastas, interpretando piezas de rockabilly y western swing. Pero, poco a poco, empezó a cambiar su estilo, reforzando su sección rítmica con la introducción de unos solos de guitarra marcados por el rhythm and blues. En un principio las emisoras de radio no se fijaron en él, pero muy pronto logró su primer éxito o, titulado rock a beat in boogie.
El disc jockey Alan Freed escuchó este disco y lo presentó en Ohio.
 Los adolescentes se sentían arrebatados por el ritmo y Fred acuñaba el término rock and roll, creando de este modo una nueva era en la música norteamericana, y estableciendo el primer pilar de toda la música popular de los años sesenta, setenta, ochenta y noventa. El gran éxito de Haley, rock around the clock llegaría en 1954, pero al principio tan sólo obtendría un éxito mitigado. Habría que esperar al estreno de la película de Richard Brooks “Semilla de maldad” para que este título, que servía de genérico a la película, se convirtiera en el símbolo de una generación rebelde y violenta. En los años siguientes Bill Haley seguirían la brecha pero la llegada de Elvis Presley, poseedor de una imagen más atractiva para los jóvenes y sobre todo, de unas colosales capacidades vocales, a pagar y a su estrella poco poco.
Elvis Presley comenzaría también su carrera en 1954, pero su ascenso sería mucho más fulgurante. De hecho se debe a Elvis el impuso que cogería el rock’n’roll en sus inicios. Pero en el caso de Elvis, no fueron tan sólo sus canciones, sino su manera de actuar lo que hizo que el público se fijará en aquel joven y, en consecuencia, en aquella música. La llegada de Elvis a escena fue arrolladora, imparable, y, a pesar de sus limitaciones como creador, su inmenso talento como cantante le mantuvo en la brecha hasta su muerte, en 1977, hecho que no ha sucedido con ninguno de sus coetáneos.
El resto de rockeros blancos de los años cincuenta, Gene Vincent, Eddie Cochran, Buddy Holly, Carl Perkins, Johnny Cash, Jerry lee Lewis entre otros, sino murieron físicamente con la década, sí lo hicieron desde el punto de vista musical, y se limitaron (col excepción de Johnny Cash, que se pasó a la música country) a repetir sus hitos de modo patético a lo largo de más de veinte años, viviendo de renta de la música que habían cultivado durante su dorada juventud.
Pero no todos los intérpretes del rock’n’roll eran blancos. De hecho, tres de los grandes nombres de los primeros tiempos del rock’n’roll y eran de raza negra. Little Richard fue el compositor e intérprete de la afortunada tutti frutti. También se debería citar a Fats Domino, pianista y cantante que desde hacía quince años cultivaba un estilo muy cercano al rock’n’roll, aunque él lo llamara rhythm and blues, y como no, a uno de los más geniales compositores e intérpretes del rock’n’roll Chuck Berry, a quien se deben temas tan populares como Johnny B goode, Roll over Beethoven, Carol, Mabellene, sweet Little sixteen, rock’n’roll music o Memphis, Tennessee, títulos que han sido interpretados por la mayoría de las estrellas del rock.
Chuck Berry ejerció una decisiva influencia en numerosos conjuntos de gran Bretaña, especialmente en los Beatles de los primeros tiempos y logró llevar discos a las listas de éxitos mucho después de que pasara la oleada general del rock’n’roll.
Chuck Berry
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El rock’n’roll que empieza a dar dinero

Si en sus comienzos, el ámbito del rock’n’roll en se limitó o a los estados del sur, y los estudios en los que se grababan los discos del nuevo género eran los de Memphis y de Nashville, para la música negra y música blanca tradicional respectivamente, muy pronto, con el espectacular aumento de cifras de ventas de discos de rock’n’roll, el conflicto norte -sur, ciudad- campo, ricos pobres, iba a dar la ventaja a las grandes compañías del Este y de California. El sistema empezaría a absorber a sus hijos díscolos. Casi inmediatamente, Hollywood recuperó a Elvis Presley, quien firmaba un contrato muy provechoso para todos. Compañías como RCA, Capítol y Mercury suplantaban poco a poco a los pequeños estudios del Sur. En 1960, todos los grandes nombres del rock’n’roll estaban controlados por empresarios discográficos de Nueva York y Los Angeles, que lograron convencer a golpe de talonario a los músicos para que abandonasen los sellos para los que habían grabado hasta el momento.
De un día para otro, jóvenes desconocidos se encontraban cubiertos de dólares y con todas las facilidades que ello comportaba: mejores hoteles, coches despampanantes, drogas a discreción. Ninguno se resistió. Mucho se retiraron, otros murieron, algunos se tranquilizaron. La cuestión es que, en 1960, los primeros rockeros supervivientes de la generación de 1955 ya no eran aquellos artistas rebeldes, sino estrellas del show business controladas por la industria discográfica.

La muerte del rock’n’roll

A partir de 1959, pues, el panorama empezó a cambiar. Una serie de fatalidades caía sobre rock’n’roll James Dean símbolo de toda la rabia y la rebeldía adolescente, había muerto o ya en 1955, haciendo buena su leyenda: “vive deprisa, muere joven y tendrás un cadáver exquisito”. En 1959, los músicos Buddy Holly, Richie Valens, Big Bopper y Eddie Cochran desaparecerían trágicamente. Chuck Berry era encarcelado acusado de violación. Elvis Presley se libraba por los pelos de una acusación de atentado al pudor y de una inculpación por daños y lesiones, y luego partía para el servicio militar. Little Richard se retiraba, agobiado por su vida trepidante y entraba en una orden religiosa. Jerry lee Lewis veía su carrera hecha añicos por casarse con una menor. Carl Perkins resultaba gravemente herido en un accidente de coche y debía permanecer seis largos meses en el hospital, Johnny Cash se hundían el alcoholismo y Gene Vincent, desesperado, se auto destruya lentamente.

*** Buddy Holly en Peggy Sue
*** Buddy Holly en Everyday


Además, el género se iba desgastando por culpa de la bisoñez de sus representantes, demasiado manipulables, corruptibles, por un sistema que tendía a limar cualquier exceso de rebeldía. Bajo el empuje de la industria discográfica, la música county, menos “sospechosa”, tomaba el relevo del blues como máxima influencia en el rock’n’roll a partir de 1959; poco a poco, el idioma negro que habían adoptado aquellos chicos blancos del sur iba dejando sitio a unos vocalistas sosos e insípidos, como Pat Boone, mientras la imagen del rockero se suavizaba netamente, con Roy Orbison, Ricky Nelson, los Everly Brothers y el mismo Elvis, quien dejando un lado el empuje de su origen se entregaba los dictados del sistema y regalaba su público, aún así incondicional, con un sinfín de versiones acarameladas. Poco después, ya en los sesenta, aparecerían Paul Anka, y el twist Chubby Checker y Trini López. En 1960 ya no existía rock’n’roll había vivido tan sólo cinco años.
Y sin embargo, el rock’n’roll había alcanzado un objetivo importante, la cohabitación de blancos y negros en un lugar público, burlando las leyes segregacionistas y las prácticas discriminatorias. En el plano musical, se había iniciado un fenómeno cuyo relevo irían tomando varias tendencias a lo largo de treinta años. El rock’n’roll como modo de vida, como instrumento de protesta, había nacido, y en los sesenta encontraría su esplendor máximo.

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