domingo, 18 de noviembre de 2012

Psicologia en la práctica

De los campos en que la psicología está plenamente enraizada en el aspecto práctico destacan: el educativo o escolar, el laboral o industrial, el social o psicosociología y el clínico asistencial, que da paso a la psicopatología y la psiquiatría, en las que se conjugan los conocimientos de la psicología con los de la biología y medicina y que inciden en el concepto de trastorno, anomalía o enfermedad.

Una psicología para la educación

La psicología educativa comprende el estudio de los problemas psicológicos relativos a la educación: la medición del progreso de a la adquisición de conocimientos, la mejora de las técnicas de enseñanza. El estudio del desarrollo infantil ayuda a comprender las aptitudes y los cambios de la personalidad del niño. Esto es necesario para conocer mejor qué es lo que se debe enseñar cuándo y cómo. Por otra parte, el estudio de la psicología del aprendizaje ayudar a preparar los métodos escolares de enseñanza. En esta disciplina es imprescindible la colaboración con el pedagogo para conseguir una mejora de la educación.
Aunque la psicología escolar está muy relacionada con lo expuesto, su función suele estar dirigida hacia el asesoramiento de los niños con dificultades escolares, a sus maestros ir a sus padres.
Una de las circunstancias sociales con una repercusión más grave sobre el futuro lo constituye el fracaso escolar, circunstancia que sea en todas las sociedades, con un elevado valor estadístico, contratos espeluznantes. El alto índice de fracaso escolar está llevando, en los últimos años en la formación de grupos de trabajo inter disciplinarios formados por psicólogos, pedagogos, programadores de enseñanza, maestros y políticos, con el fin de ir paliando el problema a base de adecuar los programas de estudio, mejorar el sistema educativo de los centros y la calidad de los métodos pedagógicos de los maestros, así como incrementar el rendimiento individual que los alumnos. No se puede olvidar el tema del acoso escolar, que tantos problemas genera.
La importancia de los temas abre grandes expectativas de trabajo experimental y práctico a los psicólogos especializados en esta área.
La psicología de empresa

En los últimos años, la psicología industrial y del trabajo ha crecido vertiginosamente, dada la tendencia, cada vez mayor, al empleo de la psicología dentro de la empresa. El psicólogo emplea una serie de mitos para la selección y clasificación del personal, así como para la formación del mismo; para la supervisión y mejora de las relaciones humanas dentro del empresa; para la organización del trabajo y la prevención de accidentes

Otra de las posibilidades que ofrece esta rama de la psicología es la investigación del mercado y del consumidor. El psicólogo valora las actitudes de los consumidores respecto a productos específicos y asesora a los fabricantes para que puedan satisfacer las demandas de los consumidores. Por otra parte, ayuda a los anunciantes al planear las campañas publicitarias. Una nueva especialización es la “ingeniería humana” o ergonomía, que trata de adaptar al hombre y la máquina en su conjunto de tal manera que ambos trabajen con eficiencia máxima.

El individuo dentro del grupo
Psicología social es la disciplina que se propone explicar cómo los pensamientos, los sentimientos y el comportamiento de los individuos son influidos por la presencia, real, imaginaria o implícita, de otros seres humanos.
Resulta difícil diferenciar o delimitar los campo de actuación respectivos del psicólogo social y del sociólogo. El primero si interesaría, principalmente, en las consecuencias de las relaciones interpersonales sobre la conducta, desde la perspectiva de la conducta individual; por su parte el sociólogo se interesarían, principalmente, en la conducta del grupo.
Los ámbitos de actuación del psicólogo social tienen en cuenta las consecuencias que ejercen los grupos y los productos de la cultura sobre la conducta individual; por ello estudiar los problemas de la propaganda, los cambios de actitud, los prejuicios, las relaciones recíprocas entre grupos, entre otros temas.
El actualidad, los gobiernos y los partidos políticos no deberían de dejar estar interesados en conocer la opinión pública para que sus actuaciones sean más efectivas; ya alavés, las barreras personales son menos impenetrables por las influencias del contexto social en el que se desarrolla el individuo.
Psicología clínica asistencial: hacía un trabajo en equipo

La psicología clínica 

Comprende la aplicación de los principios psicológicos para el diagnóstico y el tratamiento de los problemas emocionales y de conducta, tales como las enfermedades mentales, la delincuencia, el retardo mental, el alcoholismo etc., Entre otros.
Para llevar a cabo esta tarea, el psicólogo dispone de una serie de métodos de diagnóstico, como pueden ser la entrevista personal, los tests de inteligencia y los de personalidad, y además una serie de técnicas psicoterapéuticas.
Durante algunos años han ido madurando la idea de que tanto diagnóstico como el tratamiento psiquiátrico deben estar en manos de un equipo. Éste estaría formado por: un psiquiatra, que asumiría la responsabilidad terapéutica sobre el paciente en los aspectos más médico-biológicos; un psicólogo clínico, que dirigiría la labor de investigación y colaboración en el tratamiento, y una asistente social, que informaría y trataría el ambiente familiar y social del enfermo.
Otra vertiente distinta es el asesoramiento o consejos psicológico. El psicólogo, trabaja, en general, con problemas de adaptación en el caso de la persona normal, y, más frecuentemente, con los individuos más jóvenes. El consejero también se dedica a la orientación vocacional y profesional. Asesora respecto a las aptitudes y limitaciones de los escolares, ayuda a los estudiantes a mejorar su rendimiento escolar, les proporciona una orientación sobre la elección de carrera y ayuda a resolver sus problemas personales.
Dentro de la norma, fuera de la norma

La psicopatología estudia los trastornos psíquicos y la estructura de los mismos; su presentación, su evolución y la correlación entre ellos; así como la pretensión, siempre dificultosa, de establecer límite entre el comportamiento normal y el anormal. Constituye el vínculo de unión entre el saber psicológico y la práctica psiquiátrica, y su conocimiento es obligado para unificar aproximación al ser humano con intervenciones terapéuticas.
Desde la perspectiva de la divulgación, ofrece el atractivo de describir las conductas, actitudes y situaciones existenciales anormales o distintas de las considerables como normales o habituales.


Enfermedades de la mente


La psiquiatría, en sus distintas facetas y, también, desde sus distintos posicionamientos escolásticos, estudia la sintomatología de los trastornos mentales, de las enfermedades que configuran dichos trastornos; pretende diagnosticarlos y tratarlos, con el fin de aliviar el sufrimiento que producen. En este último punto esta su mayor justificación; en la falta de cuerpos teóricos científicamente irrefutables, su mayor vulnerabilidad. Lo cierto es que el sufrimiento existe, que determinadas enfermedades de la mente constituyen el elemento básico de las consultas médicas diarias en los centros asistenciales y que, ello sólo, es motivo de empeño para que los profesionales encargados de la psiquiatría apuren sus estudio se actualicen constantemente su caudal científico.

Cualquier trastorno psíquico, aún el más insignificante, puede ser el germen de una enfermedad mental. La neurosis, el mal de esta época, según muchos, puede crecer hasta constituir en la mente una maraña casí selvática de problemas. Es la psiquiatría que estudia sus síntomas, los clasifica, los diagnostica y procura curarlos. A su vez la psicología clínica aborda los problemas emocionales y de conducta. 

La áspera polémica entre psicólogos y psiquiatras se canaliza hacía otra vía, más inteligente: la del trabajo en equipo. Los acerca un mismo objetivo: la salud mental.

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