domingo, 2 de diciembre de 2012

El llanto

Recientes estudios y observaciones concluyen que ambos gestos tienen consecuencias fisiológicas y mentales muy parecidas.
Ambos son un desahogo, una válvula de escape para las personas.
El el Dr William Frey dice:

"Una buena sesión de llorar alivia tensiones, elimina la tristeza y permite que una se y persona conozca mejor a si misma y se relacione de una manera más honesta con los demás..." y sigue diciendo "llorar ejerce la distensión de las emociones y permite ver con claridad; pues las penas obstruyen el intelecto..."

Si observamos el llanto en niños pequeños, encontramos reacciones motivadas por hambre, por sentirse incómodos, por dolor o por sueño, de esta manera el bebé, que sabe llorar antes que hablar, comunica y manifiesta lo que le incomoda, los padres reaccionan y así le pueden proteger y ayudar a sobrevivir ante su indefensión.

El llanto de los adultos parece más complicado.

"Solemos llorar en situaciones de carga emocional, aún más si son inesperadas.Un duelo, un susto, una enorme satisfacción, una risa contagiosa, empatizar con alguien puede desencadenar el llanto adulto, contando con condicionantes añadidos como experiencias anteriores, o formas subjetivas de manifestar las emociones...."
Al igual que la risa hay un llanto natural y autentico y otro falso o llanto manipulativo. Un llanto verdadero es fundamental, sirve para la comunicación social, dice a los demás que algo nos pasa, y nos revierte un beneficio con el apoyo social.

Llorar no es un síntoma de debilidad o por lo menos así hay que entenderlo. Son débiles aquellos quienes, por su inseguridad, no se sienten capacitados para emocionarse por tanto liberarse del miedo a sentir nos hace ser más libres.
Y eso incluye a hombres y mujeres, porque expresar las emociones no debilita sino que fortalece.

Hemos visto a Moratinos llorando en el Congreso de los Diputados, a Lula da Silva cuando a Rio de Janeiro se le concedió la realización de los Juegos Olimpicos de 2016, a Roger Federer, tanto si pierde como si gana en la cancha, a Josep Guardiola manifestar sus emociones ante la victoria del Barça, a Barack Obama agradeciendo a un grupo de jovenes su colaboración en la reelección,etc...
Y cada vez sorprende menos ver a hombres llorar, no es que lloren más que antes es que ahora se permiten expresarlo, cuando antes se avergonzaban y quedaba como un acto cerrado, ahora se dan cuenta que no solo no pasa nada sino que hay hacia ellos una mirada de aprobación e incluso de valentía por el hecho de hacerlo

El máximo representante de la psicología moderna William James, planteó esta cuestión a la comunidad científica de primeros de siglo pasado: ¿lloro porque estoy triste o estoy triste porque lloro?

el sentido común y la psicología de la época llegaron a creer que el llanto es consecuencia la tristeza, el imparable avance de la psicología positiva y de las neurociencias en general han dado la razón a William James, por lo que actualmente se sabe que si sigues llorando, cada vez estarás más triste.

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