viernes, 15 de febrero de 2013

Como creer en nosotros mismos

Siguiendo recomendaciones de Maria Jesus Álava Reyes, en su libro "La inutilidad del sufrimiento"

Este principio que parece tan claro, seguramente es uno de los más difíciles de conseguir para la mayoría de las personas. Si analizamos nuestro desarrollo desde pequeños nos resultará más fácil identificar las claves de nuestra vida y nuestro principal recurso será observar las conductas del ser humano.
Cuando ejercemos como “observadores”, vemos que existen claras diferencias entre las conductas que presenta un grupo de niños: uno son más decididos, otros menos; algunos parecen más alegres, más espontáneos, más desinhibidos, más seguros; otros por el contrario, se muestran más inhibidos, menos expresivos, más inseguros, pero todos, absolutamente todos, y cada uno “a su manera”, están desarrollando un proceso de ensayo-error que le permitan creer en sí mismos.
No lo hacemos ya seguros de nosotros mismos, en absoluto. El bebé, el niño, el adolescente, el joven y el adulto, todos, continuamente están intentando avanzar en su propia seguridad y, desgraciadamente muchas personas parecen no conseguirlo en el trascurso de su vida.

De pequeños intentamos que la seguridad proceda “de los mayores”; por eso, cuando el niño no siente seguro al adulto o reacciona de forma tan intensa, y a veces agresiva, porque no encuentra aquello que le resulta vital para su estabilidad y crecimiento
El adolescente es capaz de enfrentarse “con toda la humanidad” en su búsqueda de seguridad, de crecer en sí mismo; por ello muchas veces se “une” a los “ colegas” que viven su misma batalla, pues siente que están en su misma dinámica, en su mismo esfuerzo, y se aferra a ellos como sí fueran su único baluarte; en esos momentos someten a los adultos a un “juicio severísimo” en un intento desgarrador por agarrarse algo sólido, consistente, algo que no se les caiga inmediatamente y les pueda provocar un sufrimiento para el que no parecen estar preparados.
Los jóvenes, con algo más de control, siguen embarcados en esa búsqueda incesante que les proporcione la credibilidad en sí mismos. Pueden conseguir éxitos en sus estudios, en su vida social y en sus primeros trabajos, pero si no terminar de “creer en sí mismos” todo se derrumbara como un castillo de naipes.
Los adultos nos pasamos la vida queriendo crear en nosotros mismos, a la par que nos desesperamos ante las vivencias de insatisfacción, inseguridad e impotencia que, de forma aparentemente inevitable, no se acompañan de nuestro ciclo vital.
 No es fácil creer en uno mismo. De hecho, es uno de los aspectos que más les cuesta conseguir a las personas y ahí está dispuesto a desarrollar recursos habilidades que faciliten la vida personal, el conocimiento de sí mismo, y el desarrollo como seres humanos
Afortunadamente hay “ reglas” que vamos a enumerar y que pueden ayudarnos.

Hábitos o costumbres que debemos tratar 
de disminuir y eliminar.

  1.  Machacarnos sin piedad después de un acontecimiento o hecho poco satisfactorio. Siempre que nos encontremos insatisfechos con una actuación nuestra, resulta absurdo y estéril que nos recrimina hemos continuamente por ello; nuestros esfuerzos encaminarán a extraer las enseñanzas positivas, de tal forma que esa “experiencia será válida” en la medida que intentemos corregir nuestros pensamientos, y/o actuaciones concretas, en situaciones similares que se den en el futuro.
  2.  Recriminarnos y traer a la memoria hechos basados en los que actuamos de forma poco hábil. La tenencia de esas situaciones sólo nos traerá inseguridad en satisfacción traer de forma punitiva o recriminatoria a la memoria esos sucesos favorece la repetición de los mismos errores en situaciones futuras. De nuevo, su “recuerdo” sólo se justifica desde la perspectiva de extraer las “experiencias válidas”, y para ello nuestras energías se encaminan a darnos ánimos que aumente nuestra confianza en actuaciones futuras.
  3.  Dejar que los demás nos responsabilicen de sus desgracias o insatisfacciones. Siempre seremos nosotros los que, en primer lugar, “ evaluemos” como ha sido nuestra conducta. En el peor de los casos, si pensamos que hemos actuado con buena intención, pero con una torpeza extrema, podremos tener claras oportunidades para mejorar nuestra conducta en el futuro, y sí pensamos que debemos “reparar” algo que hemos provocado: ¡hagamoslo!, Pero no nos dejemos llevar por ese lastre que muchas personas ponen  rápidamente sobre las espaldas de otras.
  4. Sufrir por aquello que ya no tiene solución. De nuevo, nuestros esfuerzos encaminarán a “salir y superar” esa situación; para ello, nuestros “pensamientos” los pondremos a “favor” de la causa, no en “contra”. Incluso aunque haya sido algo que “han provocado los demás”, siempre nos queda la posibilidad de realizar un enfoque realista que nos permita “paliar” los efectos y aglutinar nuestras energías para “salir” de esa situación, que sólo provoca sufrimientos inútiles.

Actos que conviene potenciar


  1. Asumir que nos podemos equivocar. Una característica del ser humano es su falibilidad, la posibilidad de equivocarse; por tanto no nos “machaquemos” por algo que inevitablemente va unido a nuestra condición humana.Cuando nos equivoquemos, nos esforzaremos por extraer como siempre la experiencia válida y nos animaremos a nosotros mismos para poder disfrutar de situaciones nuevas en las que nuestra actuación será más positiva.
  2. Asumir que habrá cosas que desconozcamos o no sepamos hacer. Es absurdo pensar que tenemos que saber o conocer todo, pero a veces nos sorprendemos recriminando nos por este hecho. Cuando consta demos que no tenemos “ni idea” de algo, sonreír hemos y diremos ¡perfecto, es lógico, no puedo saber de todo! A partir de ahí, decidiremos si es necesario que cambiemos nuestro aprendizaje, o si dejamos que nuestra mente se llene de otros conocimientos.
  3. Animarnos a nosotros mismos cuando parezca que todo está en nuestra contra. En esos momentos necesitamos más que nunca nuestra propia ayuda; si al final no conseguimos lo que pretendíamos, la realidad es que lo hemos intentado, y sí lo hemos hecho con todos nuestros pensamientos dirigidos a la consecución del objetivo no escatimaremos por nuestro esfuerzo. Si es posible mejorar la práctica en un futuro, lo haremos; y si ya no existe esa posibilidad, nos sentiremos satisfechos con nuestro intento.
  4. Pensar en positivo. Si nuestra mente adopta como órdenes nuestros pensamientos, convendría poner estos a nuestro favor. Siempre que pensemos en positivo estaremos potenciando nuestras posibilidades y situándonos en la mejor de las disposiciones para superar los obstáculos. Pensar en positivo no significa no ser realista, al contrario, si la realidad depende en gran medida de nuestros pensamientos nos acercaremos cada vez más a ella, en la medida que hagamos coincidir nuestros pensamientos con nuestras actuaciones.
  5. Confiar en nuestras posibilidades. Para ello desarrollaremos al máximo el razonamiento lógico, ese sentido común que nos para evaluar las situaciones de forma objetiva, y nos ayudará a superar tanto los obstáculos que pueden presentarse como las situaciones en que haya resultado imposible conseguir nuestro objetivo.
  6. Aceptar que, con frecuencia, las cosas llegan o se consiguen más tarde de lo que pensábamos. Con frecuencia, el deseo no coincide en el tiempo con la realidad, pero eso no quiere decir que no pueda conseguirse, simplemente tardaremos más. Este es un hecho que debemos asumir con naturalidad y que, en modo alguno, resta valor a nuestro esfuerzo.
  7. Seguir confiando en nosotros después de un aparente fracaso. A veces los fracasos son brutales e inamovibles, pero nunca son absolutos; si no existieran esos aparentes fracasos no tendríamos la posibilidad de “aprender” de ellos y mejorar nuestras habilidades o recursos. En otras ocasiones, los aparentes fracasos no se dan la oportunidad de lograr éxitos o encontrar nuevas oportunidades que, de otra manera, no hubieran sucedido. Confiar en nosotros después de un fracaso es uno de los medios que más favorecen la credibilidad en nosotros mismos, a la par que de forma más justa premia nuestro esfuerzo. Si fracasamos es porque hemos actuado y eso, en sí mismo, ya no pueden considerarse fracaso.
  8. Visualizamos en positivo. De nuevo, se trata de poner la mente a nuestro favor si nuestro cerebro se cree lo que visualizamos. Proyectemos imágenes donde nos veamos superando las dificultades y siempre, siempre.
  9. Sonriamos al máximo. Imaginémonos sonriendo ante situaciones futuras, ante resultados que están por llegar, ante dificultades que debamos adjuntar, y también Sonriamos en el presente, en cada momento que nos paremos a pensar. Es una forma inequívoca de poner nuestra mente a nuestro favor, y de crear los defensas, que nos ayuden tanto superar situaciones difíciles como a disfrutar al máximo de cada momento.

Si aceptamos nuestras limitaciones con naturalidad, si nos permitimos fallar, si somos realistas asumiendo nuestra condición humana, si son reímos no sólo en los éxitos sino también en los momentos difíciles, ¡creemos en nosotros mismos!, Y lo haremos porque sentiremos que nuestro Valor no depende sólo de los resultados que logremos, pues éstos a veces son externos y están condicionados por factores que escapan a nuestro control; nuestro valor depende de lo que somos, y somos seres “únicos” en el mundo, que estamos intentando “crecer” y “encontrar” las “llaves” que nos faciliten nuestro desarrollo como personas.

El éxito no es sinónimo de valía, 
a veces es una casualidad y, 
en ocasiones, incluso una injusticia.

Creer en nosotros mismos más allá de los aspectos circunstanciales, significa aceptar nos, asumir nos como somos ponto y, confiar en que seguiremos mejorando en la medida que continuemos aprendiendo cada día, cada momento, cada segundo de nuestras vidas

Creer en nosotros mismos es animarnos en los momentos difíciles, 
premiar nos en los aparentes fracasos,
querernos cuando nos encontremos solos 
y sonreír siempre que nos sintamos tristes.

No es complicado creer en nosotros mismos si aprendemos a tolerar las limitaciones que tenemos como seres humanos. Otra regla para seguir creyendo será intentar sentirnos bien cada día.

En otra entrada haremos la reflexión para poner los medios e intentar sentirnos bien cada día. Continuará....



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