jueves, 21 de febrero de 2013

El poder de la víctima

A lo largo de los años he trabajado en muchas víctimas: víctimas de la tortura, de violaciones, de malos tratos, ya sea por violencia de género, trabajadores que han sufrido acoso laboral, etc. Personas todas ellas que han padecido lo indecible. No es necesario decir que me he acercado a su sufrimiento, a sus vivencias, con todo el respeto y con todo el amor. Aunque con el tiempo, he descubierto que el horror y el oprobio siempre son realidades subjetivas. Un monje tibetano puede llegar a practicar el arte de la compasión hacia sus torturadores, sublimando todo el mal que le están haciendo, mientras otras personas que apenas han sufrido algo comparable se sirven de su experiencia para recriminar a su entorno todas sus desgracias.
Una vez traté a un hombre que fue pisoteado durante horas por todo un pelotón durante la dictadura chilena, en otra ocasión a una mujer violada durante 24 horas sin tregua por 12 hombres.Casos que me hacían pensar: "¿es capaz el ser humano de aguantar tanto sufrimiento ¿" .
 He visto personas que sin haber vivido experiencias tan traumáticas decidieron sacarle partido de por vida, y otras que entendieron que el sufrimiento  fue en el pasado, y que dándole sentido podía ser superado lo suficiente como para poder seguir viviendo en plenitud. La decisión está, a la postre, en manos del propio individuo.
Muchos pacientes se consideran víctimas de la sociedad, de la familia, de sus jefes, de todo lo que los rodea, y no están dispuestos a salir de su papel de víctimas. Padecen enfermedades insoportables, muchas veces autoinmunes, y los médicos se vuelven locos por encontrarles solución. Cuando estas víctimas entienden que es suya la decisión final se ven confrontados con el abismo:¿estoy dispuesto a renunciar a la zona cómoda de seguir siendo víctima?
Creo que sin duda compensa, por mucho que los sufrimientos que hayamos vivido sean graves y denunciables. Recientemente, un colega iraní, que trabaja con refugiados iraníes en Alemania, me dijo: " yo no les digo a los muchachos que llegan, después de haber sufrido las más terribles vejaciones, que siento compasión por ellos, sino que estoy orgulloso de que hayan sido capaces de superarlas". Y te aseguro que las interacciones de la que estamos hablando son realmente inimaginables. Precisamente es la superación de los traumas lo que más sentido puede darles, ya que resurge de las cenizas, como el ave Fénix, un nuevo hombre.

Texto de Alejandro Lorente

4 comentarios:

  1. Quan miro enrrera, em sorprenc d'haver estat capaç de superar molts i molts pals que he rebut. Però, malgrat tot, hi ha ferides que costen de guarir...

    Molts petons i abraçades, Anna.

    PS. Et duré al meu cor.

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    1. Sóc la Mercè Salomó, Anna. No volía que sortís el meu nom. Creia que al escriure
      "Et duré al meu cor" sería una pista per a tu.

      A veure si quan torni, tenim ocasió de veure'n més sovint.
      Petonets.

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  2. Hay un refrán que dice "que dios no te de la mitad del dolor que seas capaz de soportar". Ante determinadas calamidades no se cómo es posible seguir viviendo.

    Saludos

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