sábado, 23 de febrero de 2013

Narcisismo y violencia

Muchas personas que están convencidas de su gran valía utilizan la crueldad como herramienta preferida para demostrar su convencimiento. Roy F. Baumeister
Narciso de René Antoine Houasse

Desde el punto de vista práctico, la ineficacia de las conductas agresivas y violentas que persiguen obtener beneficios tangibles y perdurables es bastante obvia. Nadie pone en duda que las guerras son humanamente devastadoras para la población y para los combatientes de ambas partes. La mayoría de los delitos por la fuerza no aportan ganancias económicas, el terrorismo casi nunca consiguió los cambios políticos buscados, las violaciones no suelen generar placer sexual, las torturas de prisioneros raramente logran sonsacar información veraz o útil, el vengativo “ojo por ojo” termina dejándonos ciegos a todos, y la mayoría de los asesinos, incluso los que no sienten remordimiento, acaba admitiendo que su crimen fue un desatino. Ante un balance tan negativo sobre la utilidad de la violencia, cabe preguntarse: ¿qué motiva a los seres humanos a recurrir a la agresión cruel contra sus semejantes?.
Numerosos estudios demuestran que el sentido de superioridad y su consiguiente mantenimiento son una de las razones más comunes que impulsan a las personas a utilizar el combustible de la violencia. Las pruebas científicas de este hecho son recientes. En el mundo de la psicología y la psiquiatría se han idealizado los beneficios de la alta auto valoración y, paralelamente, también se han exagerado los efectos malignos de la infravaloración de uno mismo. 
La mayoría de los expertos asumía hasta no hace mucho que los perpetradores de casi todos los actos violentos son individuos con complejo de inferioridad, gente frustrada consigo misma, que busca apaciguar su autodesprecio agrediendo a personas vulnerables. Pero poco a poco una creciente acumulación de evidencia científica indica que la propensión al despotismo, al crimen y a la violencia cruel es una característica bastante común de individuos narcisistas con un alto nivel de autoestima.
Por esto debemos hacer una clara distinción entre la autoestima saludable o constructiva y la alta autoestima narcisista o destructiva.
Mientras la autoestima saludable o constructiva  refleja una razonable auto valoración global positiva que hace la persona de sus virtudes, capacidades y comportamientos gratificantes que alimentan su sano bienestar y desarrollo, y el de los demás, la alta autoestima narcisista o destructiva. se basa en las habilidades y talentos que nutren el sentimiento narcisista de superioridad, poder, dominio y supremacía sobre otros.
Según el mito griego, Narciso era un joven de gran belleza cuya exagerada opinión de sí mismo le llevó al despreciar al todas las ninfas que se le acercaban buscando su atención. Como venganza las ninfas más atrevidas se confabularon con Némesis, la diosa de la justa revancha y incitaron a Narciso aquí se enamorara de su propio reflejo en el agua de un lago. Él se embeleso de tal manera con su imagen que no pudo apartar la vista de ella y hasta dejó de comer y dormir. Finalmente, atrapado por su hermosura, intentó acariciar aquella figura que destinaba en la superficie del lago, con tan mala fortuna que cayó al agua y se ahogó. El protagonista de esta fábula ha servido para dar nombre al trastorno de personalidad narcisista.
Los individuos narcisistas son egocéntricos, egoístas con fuerte tendencia a vanagloriarse de sus propias aptitudes y tratar a los demás con desprecio, como seres inferiores. Algunos son verdaderos idólatras que no ocultan la veneración que sienten hacia sí mismos. Esta forma de ser suele ponerse de manifiesto durante la adolescencia y normalmente persiste a lo largo de la vida.
Casi todos hemos tenido la oportunidad de conocer hombres y mujeres una narcisistas que poseen un sentimiento inflado de sí mismos. Confían excesivamente en sus aptitudes, son petulantes, e indirectos, desdeñosos. Estas personas mantienen un gran "ego” que alimentan a base de dirigir exclusivamente su afecto y admiración hacia sí mismos, aunque carezcan de motivos o logros objetivos para hacerlo. Ensimismados, son incapaces de liberarse de los sentimientos de grandiosidad que le separan de los demás mortales en un grave problema de estas personas es que son incapaces de amar; tampoco sienten empatía, por lo que no pueden participar genuinamente en la realidad ajena, ni entrar con aprecio y comprensión en el sentir de los demás. Esta dualidad natural es precisamente la que permite a las personas amarse, con vivir y relacionarse afectivamente con otras.

Texto de Luis Rojas Marcos
Como la música amansa el espíritu...ven a disfrutar en esta entrada con 

2 comentarios:

  1. Conozco muy bien los síntomas por mi trabajo.

    La verdad es que suelen ser encantadores de serpientes y bajo su piel hay un sociapata sin emociones...

    Buenisimo detalle el de Aretha

    Petons

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  2. Que buena que estoy, que tipo que tengo,¿te acuerdas?.
    Besos

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