martes, 12 de febrero de 2013

Saber hacía donde ir

Conceptos interesantes del libro de la Gramática vital de José Carlos Aranda. Apuntes para escribir mejor la novela de tu vida.

Todo inicio es difícil, todo cambió también, pero sin tensión no hay movimiento


Séneca opinaba que “no nos atrevemos porque las cosas sean difíciles, sino que son difíciles porque no nos atrevemos”. Mucho tiene que ver el valor con el arte de vencer las dificultades, pero yo prefiero reflexionar también sobre las circunstancias y tratar de comprender en donde reside la dificultad en la ejecución de nuestros actos.

Para comprender por qué todo nos parece tan difícil voy a poner un ejemplo.


Estás frente a una mesa de billar americano. Tienes ante ti el triángulo de bolas perfectamente alineado.  Empújalo con las dos manos, con fuerza. ¿Qué ocurre con las bolas? Se ponen en movimiento, se rozan entre sí, cada roce modifica su trayectoria en la mesa, chocan unas y otras, rebotan en la banda y siguen chocando, ahora algunas bolas de las que regresan chocar con las que aún van, las fuerzas se contraponen y se anulan unas a otras, esas quedan inmóviles o se deslizan mucho más lentamente a partir de ese momento, las demás siguen avanzando, rozando chocando, modificando continuamente su trayectoria sobre la mesa.
 Tus intenciones y tus proyectos tienen que inter actuar con las intenciones y los proyectos de los demás. El que tú continues tu trayectoria puede que impida que otro la alcance. Hecho que es inevitable. La modificación de trayectoria también.
 Pensar ahora que has decidido preparar unas oposiciones. Llega el día y te presentas al examen. Junto a ti se presentan 300 personas. Muy bien. Ya tenemos las bolas en la mesa. Tu éxito depende de ti, pero también de la preparación de los demás. Conoces a un chico que te gusta y le pide salir. ¿Cuáles la trayectoria del chico? El resultado del proyecto que acabas de emprender dependerá de que tú le guste es también o de que a él le apetezca, en ese momento, iniciar una relación contigo.
 Las bolas se ponen en movimiento. El resultado, por la cantidad de variables posibles, siempre es cierto.

En la novela de tu vida, rara vez navegarás con el viento siempre de cola. Sí tenemos un puerto al que dirigirnos, ya tenemos mucho, un destino consciente. Pero sabemos que vendrán tormentas, que el aire dejará de soplar y lo que esperábamos recorrer en la jornada, será en dos o tres, y también sabemos que muchas veces, cuando llegamos al puerto soñado, no encontramos el paisaje que había dibujado nuestra imaginación.
 Pocos autores lo han expresado con tanta destreza como Lope de vega:
 “alentó mi esperanza el mar,  
perdonola el viento,
 matola el puerto”.

 La tensión es connatural a la propia existencia, y debemos aceptarla como motor del movimiento, y el movimiento es vida. El viento se produce por la tensión entre masas de aire frío y caliente. El nivelar las temperaturas obliga al movimiento. La inactividad es el preludio del esfuerzo: frustrante por cuanto nos impide una realización personal inmediata, pero necesaria e incluso imprescindible para fijar el rumbo de nuestra nave, especialmente en tiempos de tormenta.

Las circustancias pueden obligarnos a dar un rodeo el lugar de seguir la línea recta pero lo importante es fijar el rumbo y saber dónde queremos arribar.

En esos momentos de calma tensa, ocúpate de multiplica tus posibilidades vitales. Recuerda que cuantas más opciones tengas, más posibilidades hay de elegir la más adecuada en cada momento, las relaciones paradigmáticas condicionan la elección de su realidad en función de los elementos de que dispones para elegir
Siempre es difícil empezar a escribir una novela es el pánico escénico, el miedo a emborronar el primer folio sin decir nada útil, el miedo al ridículo. Sencillamente, no sabemos por dónde empezar. Cada año a principio de curso, cuando mandó la primera redacción, tiene lugar la misma escena. El alumno se queda con el bolígrafo en la mano, mirando al techo. ¿Qué te ocurre preguntó?, “que no sé cómo empezar” me comenta entre tímido y desafiante. “Yo te ayudo”, le respondo a ver, escribe: “tengo nuevo profesor de lengua que se ha empeñado en que escriba una redacción contándole quien soy y que quiero conseguir este año. No tengo ni idea de por dónde empezar…” y a partir de ahí, continua. La experiencia me demuestra que, invariablemente, una vez que empiezan ya continúa por sí mismos. Comienza a vivir, actua y preocupante de las dificultades cuanto lleguen. La práctica y la experiencia harán el resto.



2 comentarios:

  1. Lo importante es saber a donde ir, aunque no se sepa como.
    Interesante.
    petos

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  2. Nuestras decisiones, aunque sean acertadas y hechas e el momento preciso, no tienen porque salirnos bién. Ta como señalas, todo depende de la circunstancia del otro, o de los demás implicados.
    Si un proyecto sale redondo y al punto, hemos tenido mucha suerte. No creernos nunca que es nuestro mérito o nuestra gestión, sinó que se han dado, todos los condicionantes que lo han hecho posible.
    Un beso.

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