sábado, 2 de febrero de 2013

Vivir el presente

El presente es lo que nos pertenece ¡no dispersemos nuestras energías ni perdamos nuestras ilusiones!
No hay nada que pueda arrebatarnos nuestro presente; incluso en las circunstancias física más duras que nos podamos imaginar, siempre nos pertenecieran nuestros pensamientos y, con ellos, nuestras emociones”.
María Jesús Álava Reyes, psicóloga, en el libro La inutilidad del sufrimiento, cita un texto de Carlos Borrás, magnífico y reconocido profesional, empresario de prestigio, pero sobre todo excelente persona; llena de sensibilidad y exquisitez, que posee una pluma fácil y un estilo muy pedagógico dice de él María Jesús Álava Reyes.Y el citado escrito:
El retorno

<<Si realmente la vida te enseña algo útil, si de algo vale la experiencia, es para saber que no existe el retorno.
En términos científicos es algo obvio: al tiempo que ha pasado no se puede retornar, al menos en las dimensiones cartesianas en que nosotros nos movemos. En términos del alma, tan sólo es un deseo, e igualmente imposible.
¿Cuántas veces hemos hecho intentos, vanos por otra parte, de retroceder, de intentar volver a colocarnos en algún punto del pasado que deseamos vivamente?. El intento es inútil. Aquel lugar, aquel momento, son irrepetibles la magia que recordamos (por otra parte, tal vez idealizada por el paso del tiempo), ya no existe. Tal vez existan otras magias, pero no aquélla.
Aferrarse al pasado es tal vez un síntoma de infelicidad, de falta de presente, de ideas, de objetivos. El pasado debe estar ahí para el recuerdo y, prosaicamente, para no cometer los errores de otrora. Querer retornar, además de absurdo e imposible, conduce a la negación de tu actualidad, de que el presente tiene un sentido que hay que elaborar.
Y si no lo tiene, el retorno imposible hará más imposible buscarlo, conduciendo nos a una pérdida de la sensibilidad actual, haciendo actuales, más que nunca aquellas palabras de Tagore que nos dicen “ si lloras por qué no ves el sol, tus lágrimas que impedirán ver las estrellas”. Sin embargo, los hombres nos empeñamos muchas veces, en brazos de la nostalgia a retornar al pasado. No es malo volver aquel lugar, recordar aquella melodía, siempre que sepamos que lo que sentimos antes ya nunca volverá a ser lo mismo. Vivir en el pasado es triste, aunque el pasado sea maravilloso, porque además de ser incapaces de aceptar la realidad tampoco estamos preparados para construirla.
Si miramos al espejo, ¿qué imagen nos devuelve? Desde luego la actual, nos guste o no. El secreto es la aceptación de uno mismo en cada momento. Lo contrario es el desengaño, la vida artificial y la inadaptación, que lleva a la infelicidad.
Bendito presente, porque estoy en él. El mañana aún no ha llegado, y el pasado ya se fue. No pretendo que olvidemos, los recuerdos pueden ser preciosos, pero no intentemos retornar.
Aquello…. ya no existe>>
Hay personas que se han pasado la vida ancladas en su pasado o condicionadas por su futuro. Como dice un proverbio persa “no hay mañana que deje de convertirse en ayer”. No nos equivoquemos: el presente es la vida, el pasado ya no existe y el futuro ¡quién sabe cómo será! ¡Vivamos nuestro presente! Recuperemos nuestro tiempo actual, disfrutemos de cada día, de cada segundo, de cada persona que está a nuestro lado y…¡habrá merecido la pena! Cada día será nuestro, nos pertenecerá, ¡no habremos hipotecado nuestra existencia!

2 comentarios:

  1. Interesante escrito. Bien es recordar conceptos que se nos olvidan. Vivir el presente no hay mejor razón.
    Besos Anna

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  2. Estoy totalmente de acuerdo, hay que estar en @el aqui y el ahora@ lo demas no sirve para crecer...

    Petons

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