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viernes, 1 de marzo de 2013

Agresiones en el hogar familiar. Problemas de autoestima. Indefensión maligna.

Las desgracias y los peligros que afectan nuestra integridad física no necesariamente dañan nuestra autoestima. Un terremoto, por ejemplo, puede representar una seria amenaza a nuestra vida y no afectará a nuestra autovaloración. Por el contrario, una dura humillación en el trabajo no supone riesgo alguno a nuestra supervivencia, pero sí puede herir de forma devastadora nuestro amor propio. Si bien la mayoría de los seres humanos supera las peores calamidades, hay traumas emocionales tan nefastos y profundos que se entretejen inseparablemente con el funcionamiento del sistema nervioso. Como consecuencia, alteran la personalidad, deforman la percepción de uno mismo y dan al traste con las posibilidades de apreciarnos o de sentirnos bien con nosotros mismos.

El grado de resistencia de la autoestima ante cualquier tipo de adversidad o calamidad es algo individual. Depende en gran medida de la intensidad, duración y significado que le demos a la situación estresante. Cada uno asignamos subjetivamente significados a los sucesos que nos conmueven, y utilizamos diferentes medidas para defendernos y proteger el amor propio, por lo que reaccionamos ante los hechos desgraciados de distintas formas.
Sirva de ejemplo para ilustrar este punto el que no damos el mismo significado a una herida si fue consecuencia de un accidente provocado por nosotros que se fue el resultado de una imprudencia ajena. Igualmente, la cicatriz que deja una intervención quirúrgica que nos salvó la vida no representa emocionalmente lo mismo para nosotros que la marca causada por un delincuente que nos agredió, aunque ambas sean idénticas.

En situaciones traumáticas, casi siempre el factor más nocivo para la autoestima el sentimiento de indefensión, la creencia de que “ hagamos lo que hagamos, nada cambiará”. Está comprobado que las personas que piensan que ejercen aunque sea un mínimo de control sobre sus circunstancias resisten mejor los ataques a su autoestima que quienes sienten que no controlan los sucesos que les afectan, o que sus decisiones no cuentan. El perjuicio que ocasionan los sentimientos de impotencia y desamparo se debe a que alimentan en nosotros la conciencia de debilidad, de inutilidad y de fracaso, y nos encaran con una supuesta ineficacia de nuestras funciones “ejecutivas”.
Como inciso mencionaré que en los seres humanos el miedo va más allá de ser una respuesta a una amenaza o agresión tangible.
Bastantes personas se sienten indefensas y abrumadas por la ansiedad crónica, el temor ante peligros imaginarios o inconscientes.
 Los estados graves de zozobra y desazón pueden manifestarse en estas personas en forma de fobia a los animales, objetos o lugares; de angustia generalizada; de miedos irracionales hipocondriacos a enfermedades graves; de ataques de pánico y de pensamientos obsesivos o actos repetitivos incontrolables. Esta ansiedad recalcitrante da lugar a sentimientos de autorechazo. Además, la mezcla de miedo excesivo, de sentimiento de impotencia y de la sensación de descontrol convierte a los afectados en seres aprensivos, asustadizos y acomplejados. Estos perniciosos estados de ansiedad afectan alrededor del 10% de la población y son más frecuentes en las mujeres. Afortunadamente, en la actualidad existen tratamientos médicos y psicológicos efectivos para aliviarlos.

La causa más común de daños duraderos a la autoestima es ser víctima, de forma continuada, de la violencia cruel e intencionada por parte de nuestros semejantes. Estas experiencias traumáticas persistentes suele ocurrir en ámbitos en los que las personas no puede escapar de sus agresores, bien sea por razones físicas, bien por causas psicológicas, económicas o sociales. Por ejemplo, en el hogar familiar, en los colegios o en sus lugares de trabajo.

Agresiones en el hogar familiar.-

Además de daños corporales, la violencia familiar duradera causa en las víctimas graves trastornos de identidad, destruye la confianza en sí mismas y desfigura el significado de su existencia, al descomponer el sistema de normas y principios que dan sentido a la vida.
Un factor que a menudo agrava el daño a la autoestima es la propensión tan extendida a culpar a la víctima de su propia desdicha. Esta tendencia se nutre del viejo y manido razonamiento de que la agresión masculina en la pareja satisface la “necesidad de sufrir"de la mujer, a quien se achaca una personalidad masoquista, dependiente y perdedora. Este disparatado razonamiento está tan extendido que no faltan profesionales de la salud mental que considerar el masoquismo, o supuesto placer que experimentan algunas personas al verse maltratadas o humilladas, un rasgo típico femenino. Como consecuencia, la autoestima de las mujeres maltratadas se hunde aún más ante la abrumadora disparidad que sienten entre su traumática experiencia real y la interpretación despiadada que hacen otros de esa realidad. Lo peor es que demasiadas víctimas se ven obligadas a elegir entre mantener su propio juicio o aislarse de los demás, precisamente cuando necesitan más apoyo emocional.

Un ejemplo flagrante de culpar a la víctima son los injustos juicios sociales a que son sometidas las mujeres supervivientes de violaciones, aún por parte de sus allegados y seres queridos. En muchas sociedades no se reconocen las agresiones sexuales no sangrientas como violaciones reales, y se tiende a responsabilizar a la mujer, a culparla sutilmente de haber causado su propia desgracia. Se alberga la cruel expectativa de que toda mujer debe resistirse ante el agresor incluso con riesgo de perder la vida. El mensaje a la ultrajada suele ser: “una mujer no puede ser violada si no se deja”. Esta actitud de sus semejantes explica los sentimientos de culpabilidad y de autorechazo que afligen a tantas víctimas de violación.

Texto de Luis Rojas Marcos de La autoestima.

3 comentarios:

  1. Que tema tan difícil y que cantidad de secuelas deja. Tan solo pienso en la liberación que supone apartarse de las fuentes del mal y rehacer una vida.
    Me consta.
    Besitos

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  2. un tema molt espinòs i complicat, però tú ho has exposat amb un encert riguròs i detallat. Et felicito ben cordialment. (ets uns psicòloga bonissima, ho sabies?) Un peto gran i sonor.. muac!

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  3. bufff un tema en el que se juntan muchos factores, difícil de llevar. Sin ayuda puede ser terrorífico

    Perfecta tu exposición

    Petons

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