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sábado, 2 de marzo de 2013

El clave.

Llamado tambiénn clavicémbalo, cémbalo, gravicémbalo, clavecin o clavicímbalo

Clave francés:Fait per moy, Vincent Tibaut,
a Tolose 1979Museo instrumental del conservatorio, Bruselas



El aspecto externo del clave es semejante al de un piano de cola afilada; al igual que éste, se trata de un instrumento de cuerdas y teclado: las cuerdas están colocadas en la parte superior de una tabla de armonía que tiene por misión amplificar las vibraciones; el ejecutante se sienta ante el teclado. Pero la semejanza termina aquí.
Las cuerdas del piano son percutirdas por martillos, en tanto que las del clave son puntea das mediante un plectro, de modo semejante al salterio y precisamente este mecanismo es la característica del instrumento.
Una sencilla baqueta de madera, llamada sautereau, está colocada entre la tecla y las cuerdas. Una lengüeta basculante apoyada en una muesca situada en el extremo del sautereau es la que sujeta el plectro en forma pico de pluma. La tecla funciona a modo de balanza; cuando se la hace descender, su parte posterior se eleva, salta el sautereau y el pico de pluma puntea la cuerda; vibra entonces ésta y se mueve la lengüeta basculante. Cuando la tecla vuelve a su posición inicial, el sautereau, llevado de su propio peso, recupera la posición primitiva sin que el pico de pluma roce de nuevo la cuerda. Un pequeño resorte a base de una cerda vuelve la lengüeta a su posición inicial. Al caer, el sautereau mueve un apagador que se apoya sobre la cuerda y detiene las vibraciones.
Clave doble, firmado por Jean Coenen (1734)
Museo Plantin, Amberes
Tal es el mecanismo descrito por Arnaut de Zwolle a mediados del siglo xv, mecanismo que fue adoptado, durante tres siglos, en la construcción de claves, espinetas, virginales, instrumentos todos pertenecientes al grupo de los de cuerdas punteadas que no deben ser confundidos con el clavicordio, de cuerdas percutidas por piezas de madera coronadas con unas terminaciones metálicas.
Aparecida en la misma época que el clave, la espineta (y también su derivado inglés, el virginal) se diferencia de éste por la posición de las cuerdas.
Las de la espineta se situan paralelamente al teclado, las que el clave perpendicularmente. A causa de ello el clave es alargado, semejante al piano de cola, en tanto que la spinetta es rectangular, pentagonal o en forma de ala (a la italiana); resultó siempre un instrumento más modesto, de amplitud más reducida, que ocupa menos espacio y es menos caro. Generalmente posee teclado único, una única hilera de cuerdas, en tanto que el clave se benefició de los hallazgos en el descubrimiento de nuevos timbres.
Al principio, el mismo sautereau atacaba la cuerda con la misma intensidad, y el clave no era capaz de crescendo o descrescendo progresivos. Toda la habilidad de sus constructores encaminada a conseguir nuevos planos sonoros residió en la invención de timbres distintos, los juegos o registros. Un pequeño detalle es capaz de modificar la naturaleza de un instrumento tan sensible: la posición y el material de que están hechas las cuerdas, el punto de ataque de las mismas, la naturaleza del plectro.

Clave de cuerdas frotadas, de rueda con teclado
de Raymundo Truchad0 (1625)
Museo instrumental del Conservatorio real, Bruselas
Los primeros instrumentos poseían cuerdas de tripa, de suave sonoridad; pero rápidamente fueron abandonadas en beneficio de las cuerdas metálicas, capaces de mantener durante más tiempo la afinación: el acero para las notas agudas, el cobre para las graves. Una hilera de sautereaux atacaba una primera línea de cuerdas: éste era el registro fundamental, llamado" de 8 pies"(por referencia al largo de los tubos de órgano que dan el mismo sonido). Se atribuye corrientemente a los Ruckers (principios del siglo XVII) el haber añadido, a este primer registro, un nuevo registro de 4 pies, o pequeña octava, afinado a la octava superior.
También se atribuye a los Ruckers la creación de un segundo teclado (siempre a imitación del órgano), que facilitaría el paso de un registro al otro. Y finalmente Jean Couchet, miembro también de la familia de los Ruckers, añadió un nuevo registro de 8 pies; un registro de 8 pies responde a uno de los teclados, y el registro de 4 pies y el segundo de 8 responden al segundo teclado; al igual que en el órgano, los dos teclados pueden acoplarse.
Hay que señalar el hecho de que, a pesar de sonar al unísono, los dos registros de 8 pies no ofrecen el mismo timbre, porque sus sautereaux no atacan la cuerda en el mismo punto: una hilera de ellos puntea la cuerda en un punto cercano al teclado, y al ser mayor la longitud de la vibración la nota suena con mayor plenitud; por el contrario el segundo ataca a la cuerda en un punto más próximo a la tabla de armonía, con lo que la sonoridad es más mordiente.
A estos tres registros los alemanes y los ingleses añadieron una serie de cuerdas que suenan a la octava inferior, de 16 pies, que no es nunca ha usado por los franceses. Figura en la mayor parte de los claves modernos.
Clavicordio italiano del S XVI.
 Museo del conservatorio de Paris
Un nuevo registro se obtiene colocando una tira de piel de búfalo o de fieltro entre las cuerdas; el sonido, apagado, seco, se parece al de laúd.
También se pueden obtener nuevos timbres mediante la modificación del plectro. El sautereau clásico se fabrica con plumas de cuervo, a la vez flexibles y resistentes; los picos más largos o más recios dan un sonido más fuerte; pero las espinetas (y de aquí su nombre) utilizan una espina en su plectro; en Italia, en el siglo XVI, los sautereaux están provistos de picos de cuero. Pascual Taskin introdujo de nuevo esta costumbre en Francia a finales del siglo XVIII. Su “jeu de buffle” "registro de búfalo",  que daba una sonoridad dulce y aterciopelada, conoció un éxito que se ha prolongado hasta nuestros días.

Así pues, un clave podía poseer tres o cuatro registros distintos; incluso más a medida que se avanza en el siglo XVIII.
Para combinarlos o  separarlos se utilizaron primero unas tiras que desplazaban el registro en el que se hallaban los sautereaux, los alejaban o aproximaba la las cuerdas. Pero para cambiar de registro era preciso apartar la mano del teclado o servirse de un ayudante.
La invención de las rodilleras, y después de los pedales, eliminó este inconveniente.
De construcción delicada y que exigía un mecanismo separado, no se impusieron hasta la segunda mitad del siglo.

Al mismo tiempo que el clave enriquecía y variaba en sonoridad, aumentaba la extensión de su teclado. Las primeras espinetas constaban de tres octavas y media. Desde principios del siglo XVII, momento de la gran producción de los Ruckers, el teclado consta ya de cuatro octavas. Pronto constaría de 56 teclas (lo que se denominó ravalement) o de mayor extensión o sea a extendidos en aval, hacia abajo, el grave.
 El gran ravalement, reglamentario a fines del siglo XVIII, corresponde a una extensión de 61 notas, o sea cinco octavas completas.

Clave de Ruckerrs S XVII
Museo instrumental, La Haya
La consecuencia de esta extensión del teclado es la transformación de los antiguos instrumentos sometidos a tal reforma, es decir enriquecidos con el aumento de una octava.

Este clave de cinco octavas, dos teclados, dos registros de 8 pies, uno de 4 y eventualmente uno de 16, un registro de laúd (o stacatto) constituye el instrumento clásico del siglo XVIII, y destaca por la precisión y el color de sus variados timbres.
Llegado a este punto de equilibrio y perfección fue destronado, con desconcertante rapidez, por el piano forte, que con su capacidad de graduar la intensidad de los sonidos permitía efectos más fáciles. El renacimiento del clave a que asistimos desde principios de siglo muestra que ambos instrumentos, que responden a distintas estéticas y estilos musicales, pueden coexistir perfectamente.

Los más conocidos constructores de clave son los célebres Ruckers de Amberes. Desde finales del siglo XVI y durante todo el XVII, Hans, Andreas, Hans el joven y Jean Couchet, su sobrino, aseguraron la excelente reputación de la escuela flamenca.

La construcción francesa deriva directamente de la anterior y está representada en el siglo XVII por la familia Denis, M. Richard y N. Dumont, y, en el siglo XVIII, por los Blanchet y su discípulo Taskin.

En Italia, muy importante desde principios del siglo XVI (Baffo en Venecia, Domenico de Pesaro), destacó después por el número de constructores; de ellos conservamos pocos nombres, a excepción del tradicionalmente considerado como inventor del piano forte Bartolomeo Cristofori.

En cambio Alemania e Inglaterra Brillaron en el siglo XVIII; Alemania y gracias a Dülken, Hubert y los Hass de Hamburgo; Inglaterra con Shudi, Baker Harris, Longman, los Hitchcock y Kirkman.

Compositores:
Tañedora de espineta
Pintura de J.M.Molenaer
Rijskmuseum, Amsterdam

En Italia 
Siglo XVII
*** Girolamo Frescobaldi - Cento Partite
Siglo XVIII
*** Domenico Scarlatti- Sonatas

En Portugal
 Siglo XVIII
*** Carlos Seixas- Sonatas 

En España
Siglo XVIII
*** Sebastian de Albero - Sonata 
***Padre Soler- Fandango 
Jose de Nebra 

En Paises bajos
***Sweelinck- Fantasia cromatica

En Alemania
Siglo XVII
***Johann Jacob Froberger - Toccata and Suite - A minor
*** Matthias Weckmann- Suite en Si menor
*** Dietrich Buxtehude-Wie schon leuchtet der Morgenstern
*** Johann Kaspar Kerl- Toccata in A Minor
*** Johann Pachelbel- Hexacordum apollnis
*** Georg Muffat- Varias
Siglo XVIII
***  J S Bach- Partitas para clave
***  Johann Mattheson- Sonatas
***  Christoph Graupner- Partitas
***  Georg Philipp Telemann - fantasies
 *** Wilhelm Friedemann Bach- concierto 2
***  Carl Philipp Emanuel Bach- sonata

En Francia
Siglo XVII
***  Jacques Champion De Chambonnières - Pièces de Clavecin,
***  Louis Couperin- pasacalle
***  Jean-Henri d'Anglebert-pieces pour clavecin
***  Jean-Nicolas Geoffroy-Suite en c
***  Nicolas Lebègue - pieces pour clavecin
Siglo XVIII
*** François Couperin-l'art de toucher le clavecin
*** Jean-Philippe Rameau - Les indes galantes
*** Louis Marchan-Suite  
*** Charles Dieupart-suite nº 5 
*** Louis-Nicolas Clérambault- prelude en c major
 *** Gaspard Le Roux- Pièces en Re min
*** Jean-François Dandrieu- premier livre de clavecin
*** Élisabeth Jacquet de la Guerre- suite nº 5 in D menor 

*** Joseph Nicolas Pancrace - Royer pieces de clavecin
*** Nicolas Siret- pasacalle


En Inglaterra 
Siglo XVI
*** William Byrd- Fantasia
Siglo XVII
*** John Bull- In nomine 
*** Giles Farnaby- fantasy 
*** Peter Philip- Pavana y galiarda
*** Orlando Gibbons-pavana y galiarda

Siglo XVIII
*** William Croft- suite nº 14 en G menor
*** Handel- Suites y fugues

6 comentarios:

  1. A mi no me gusta el sonido del clave, pero ahí está la entrada para quien le interese. Música hay mucha y buena.
    Un saludo a todos y gracias a los que dejais algún comentario.

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  2. Buenas noches corazón, esta si es larga con gusto para disfrutar poquito a poco. Bsss.

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  3. Otra entrada con tu sello de trabajo bien hecho. No es precisamente la música que me guste, pero observo un elenco de grandes compositores, cuya música me gusta más en orquestación sinfónica o simplemente interpretada a piano.
    Besitos

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  4. Pues a mí, junto con el cello, son de los sonidos que más me emocionan.
    Un saludo.

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  5. Hola Anna: Estic a la montanya i quasi sense conexió a Internet. Pero avui semble que aixó rutlle millor.
    aprofito per comentar-te aquesta entrada tan complerta i tan ben feta.(com sempre, tu no afluixes, eh?)
    Ya fa uns anys, vaig visitar un museu a Viena, que els clavicèmbals hi eren, a dotzenes -suposo que encara hi són- i vaig escoltar per un music local, algunes peces de Motzart. Va ser increïble sentir tal i com ell ho sentía. Y veure el que ell feia servir per les seves gires europees, d'un tamany mes reduït. Una tarda entranyable que encara recordo amb enyor.

    Reb una forta abraçada,desde el sol i el vent.

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  6. Te lo curras mi niña, y no conocía apenas nada de este, asi que me he culturizado

    Una abraçada

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