Perfeccionismo. Relaciones interpersonales

La vida es el arte del encuentro, cantaba el conocido y malogrado cantautor brasileño Vinicius de Moraes, al ritmo de samba. Resulta ser un texto bello y lleno de sabiduría.
En su contexto la letra adquiere, ya en su final, un aire y como de diálogo que viene a decir:


es mejor estar alegre que estar triste
la alegría es la mejor cosa que existe,
Es como un solo dentro del corazón
 pero sí quieres hacer de ella una samba
Tienes necesidad de un poco de tristeza
Necesitas un poco de tristeza
Porque si no, no sería su un verdadero sambeador,
Si no, es, mar a una mujer solamente bella,
Una mujer tiene que tener algo más que la belleza,
Ser alguien que llora, que tiene melancolía,
Un aire de amor atribulado,
Una belleza que viene de la tristeza de saberse mujer,
Algo más que de ser mujer
(…)
Hacer samba así no es un chiste,
Quienes siege samba no es poeta,
Si lo quieres la samba es oración,
Las andes tristeza hecha danza,
Tristeza que tiene siempre la esperanza,
De no estar triste, antes o después
(…)
Para los que van por la vida bromeando,
Atento amigo, la vida es una cosa sería,
Y no te equivoques, hay una sola,
(…)
Porque la vida es, amigo, el arte del encuentro,
Aunque por desgracia ayer tantos desencuentros,
Hay siempre un perdón a la espera,
Unos ojos llenos de amor,
Unas manos llenas de amor,
Pon un poco de samba en tu vida,
Pon un poco de amor dentro del ritmo,
Y verás que ninguno en el mundo vence,
La belleza que hay en un sambeador.

Con nuestros encuentros vamos a ir tejiendo nada menos que nuestro futuro. Y al desacertar en el encuentro concreto cerramos un camino que pudo ser venturoso. O, por el contrario, nos metemos electivamente, en túneles o pozos de dificultosa salida. Así es como vamos avanzando, para bien o para mal y con mayor o menor conciencia de la velocidad, la meta, la dirección e incluso el sentido.
La vida es el arte del encuentro y hay que adiestrarse en adquirirlo. Nos va mucho en ello, por eso hemos de afinar en movilizar los recursos de que disponemos y conseguir ventajosos encuentros.
"El éxito en esta vida más que en saber, consiste en arrimarse a quién sabe”.

Si esto tiene valor para cualquier persona más para el perfeccionista que acude a cada encuentro personal con sus desenfocadas “ gafas anancasticas”.
 En efecto, el personaje tipo, suele ir por la vida, por el mundo de los encuentros familiares, profesionales, sociales, etc. cargado de megasubjetivismo y ajeno al tan interesante concepto de perspectivismo.
Al analizar un hecho, al observar un objeto un lugar, o bien cuando emitimos un juicio sobre algo, es obvio que estamos hablando de lo que, de eso, nosotros sabemos, de lo que hemos estudiado un aprendido etc. Pero nunca se nos ocurrirá emitir ese juicio como coincidente con la verdad, con toda la verdad.
Pues bien, el anacástico pontifica, monta su cátedra y, desde ella, adoctrina. Cualquier opinión ajena a la suya, piensa que debido surgir de una falta de datos, de una información errónea, de no haber informado, etc.. O simplemente del descuido en quienes dieron o recogieron la información. Pero el anacástico sufre apreciando el esfuerzo hecho por todos para sintonizar sus criterios.
Qué fácilmente se le olvida al anacástico la idea del perspectivismo, tan bién expuesto por Ortega y Gasset y luego recogido por Rof Carballo.
Conocemos por perspectivas. Cada conocimiento de hechos u objetos conlleva infinitas perspectivas que enriquecen el conocimiento personal y concreto. Pero por muchas que sean las perspectivas utilizadas, nunca alcanzaremos el conocimiento perfecto y total y así hemos de saberlo, aceptarlo humildemente y contar con ello.

Es nuestra condición. Por otra parte, no cabe duda de que a más perspectivas percibidas, más información.
Pero, aun cuando sea bueno acrecentar las perspectivas alcanzadas, hay que equilibrar con las posibilidades de aprovechamiento, el coste, el tiempo etc.
 El perfeccionista, piensa de ordinario que las perspectivas que posee le aseguran el éxito de su afirmación. Y si alguien opina de otro modo, que es lo usual en la familia, el trabajo o la calle, es que le falta información, es que carece de la luz de unas perspectivas esenciales como las suyas. De ahí su obstinación y el difícil diálogo constructivo que pudiera pensarse o desearse.
Es llamativo como mejoran unas relaciones humanas, en torno al anacástico, cuando percibe y asimila esta visión reduccionista que su defecto psicológico le aporta, aun sin él quererlo o saberlo y le causa una seria distorsión perceptiva.
A todos, y especialmente en el caso del perfeccionismo, les ha de resultar muy útil ponerse en el lugar del otro mediante un esfuerzo racional y de diálogo. Saber escuchar, contrastar y complementar las informaciones para negociar luego, es la dinámica correcta. Así, surge con fluidez el diálogo clarificador que suele conducir a la concordia, a la amistad y a la enriquecen una convivencia en cualquier núcleo social humano.

El síndrome del perfeccionismo. El anacástico.
Manuel Alvarez Romero
Domingo GarciaVillamisar

Comentarios

  1. Los perfeccionistas suelen ser gente controladora en extremo, dogmáticos..esa es su coraza para tapar su baja autoestima...para ellos lo principal es que les valoren ,aunque so implique poner toda la carne en el asador...

    Buena entrada

    Petons

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  2. Mi madre siempre decía: Desgraciada la mujer que busca al hombre perfecto,pero mas desgraciada es la que lo encuentra. con esto te lo digo todo. Huelgan más cometrios. Que disfrutes del día, querida Anna.

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