Breve apunte sobre los recuerdos de la niñez en victimas de agresión sexual

Los recuerdos de infancia se hacen presentes sin razón alguna. Acuden al pensamiento como si algo refrescara la memoria en un instante, y la secuencia vivida, hace muchos años se actualizara hoy. Memoria que mantiene el recuerdo, latente, dormido en el subconsciente, máxime cuando lo que se recuerda es algo doloroso, grave, duro o de gran repercusión interna. Nunca se olvida.
La niñez es una etapa en la que se desarrolla la personalidad, en su ámbito psíquico, emocional y de relaciones interpersonales o social.
Hay secuencias que tienen tanta repercusión, que pueden hacer cambiar el curso mental de toda una vida; crear inseguridades, bloqueos en los sentimientos, culpabilidades, y en definitiva, trastornos, que quedan enquistados y si no se detectan, si no afloran, pueden tener consecuencias negativas en el estado adulto.
Ya Henry Kempe en 1977 escribió:
la participación de niños y/o adolescentes dependientes e inmaduros, en actividades sexuales que no están en condiciones de comprender, que son inapropiadas para su edad y su desarrollo psicosexual, para las que son incapaces de dar su consentimiento y que transgreden los tabúes y reglas familiares y sociales”
Incluso aquellos actos que no conllevan violencia en si, pero que son provocados con engaño, con manipulación, de igual manera impactan en la niñez y nunca se olvidan.
Muchos se silencian, porque el silencio detiene el instante por miedo. El Instante se mantiene en secreto, y ese acto deja huella imborrable.
Hay y habrá tantas victimas de una experiencia traumática, inocentes anónimas, que en su infancia cayeron en manos de algún desaprensivo pretendiendo satisfacer sus instinto animal patológico, grosero y vil.
El que ocasiona esta agresión la mayoría de las veces queda impune.

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