jueves, 18 de abril de 2013

Primavera de microrrelatos indignados.Defender el futuro








La sociedad se cuartea desmoronando mis anhelos de juventud.
Observo los mercados despiadados de finanzas rentables solo para si mismos, que me despojan de lo más elemental. Como acecha la plaga de corruptos, al parecer, los únicos para quienes está reservado el derecho del bienestar.
¡Tanto que lucharon mis abuelos y mis padres! Generación de valientes que surgió de la miseria y de la nada, de la enemistad y de la guerra, de la imposición y del fanático poder absoluto, para defender la igualdad.
Están arruinando  el legado que tanto costó conseguir.

Indignado, por respeto a mis progenitores, quiero defender mi futuro y el de todos, gritando ¡Basta!



Participación en Primavera de microrrelatos indignados de Anna Jorba Ricart el 18 de abril de 2013
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12 comentarios:

  1. ¡Basta!
    Grito indignada y me sumo a tu composición de letras e imágenes.

    Nacimos en una sociedad a medias y una vez "casi" construida, nos la están arrebatando a trozos, tijera en mano.

    Buen alegato, amiga.
    Nos vemos en mi alambrada.

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  2. Aunque unos más que otros, todos hemos colaborados en la destrucción del estado del bienestar qué tanto costó construir. Todos somos culpable: los "buitres" por su obsesión por la rapiña y los "currelas" por tratar de imitarlos y su pasividad corrosiva. Todos somos -repito, cada cual en su medida-, del triste y negro futuro que dejamos a las generaciones venideras.
    Un saludo Anna, y que textos como el tuyo nos sirvan para la reflexión.

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  3. Buen resumen de lo que está ocurriendo, Anna.
    Lo del "¡Basta!" ya no basta, hace tiempo que ni lo escuchan.
    Un abrazo indignado.

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  4. Añado la cronica de mi amiga Elsa Lopez( desde El Alisio en la Isla de la Palma).

    Es un arma para manifestarse contra los políticos y denunciarlos, si dan motivos, ante la opinión pública. Un método pacífico de protesta como otro cualquiera. Una manera de afrentarlos, injuriarlos o escupirles a la cara (del latín sputare) sus públicas y que esa actuación les produzca vergüenza o pesadumbre. Lo más inquietante de todo este asunto es cómo los afectados califican a los que se manifiestan frente a sus casas o despachos. Porque ya uno no puede ni decir que está en contra de sus cacicadas o de sus civilizados ataques a la población civil. En este país ya nadie puede decir que algo le parece mal y menos aún si el mal proviene de los que mandan o mangonean nuestras vidas, porque enseguida te acusan de maleante y llega Garzón y te pone una ley pinchada en la boca del estómago y los que gobiernan te tapan la razón con alfileres de colores que disimulan más. Y, por si no fuera suficiente, llegan los políticos por oposición de uno y otro bando y dicen que si, que eso de ponerse a insultar a uno de ellos en la puerta de su casa es muy feo y desagradable. Desagradable, señor Felipe González, es saber que los de las preferentes han perdido todos sus ahorros mientras usted se hincha a ganar dinero bien colocado donde está a costa de muchos de esos desgraciados; desagradable, señor Sigfrid Soria, es oírle decir que hay que arrancar cabezas a los que así se manifiestan cuando es la suya la que está llena de material contaminante porque tiene bemoles que llame fascista a quien se queja de la miseria que un fascista como usted le ha causado. Mensaje casi surrealista si no fuera por lo frívolo de la comparación y, lo más escalofriante, que los fascistas se hayan apoderado del concepto para agredir a quienes han luchado contra ellos toda la vida con argumentos tan peregrinos como decir que el escracher es un método despiadado y repleto de violencia usado por los regímenes totalitarios para denigrar a sus víctimas. ¿Se referirán al usado por Franco para marcar a los republicanos o al nazismo para hacerlo con judíos, homosexuales, gitanos, lesbianas y mendigos? ¿Por qué no cuentan que lo usaron en Argentina para señalar a los genocidas? ¿Por qué no aclaran que el término está siendo empleado en España para definir las protestas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca como una forma legítima de expresar sus demandas y defenderse ante una ley hipotecaria que los desampara, una policía que los reprime y unos gobernantes que se niegan a ayudarlos a pesar de los millones de firmas que avalan sus peticiones? ¿Por qué tienen tanto miedo?

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  5. Sí, Anna, cuánta razón a la sinrazón. Los que conocimos la España gris de caciques, sotanas y tricornios sabemos de dónde venimos y adónde nos están llevando. Solo queda una solución: la calle.

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  6. Una gran reflexión y una gran indignación que compartimos. ¡Basta!

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  7. Anna, ya sabes, Cospedal lo ha dicho clarito, solo los votantes del PP pagan la hipoteca, el resto...unos miserables...

    Nos estan destruyendo todos los logros...es un crimen!!!

    Petons

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  8. Expresas muy bien la rabia y la impotencia.
    Un abrazo

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  9. Bien contado Anna. Me gusta muchísimo. Y me sumo a las palabras de todos los que me preceden porque la suma de las fuerzas hará una coreografía infinita que puede leerse y oírse desde muy lejos. ¡Basta!.

    Besos desde mi alambrado al filo de la noche (tarde pero segura). Abrazos.

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  10. Anna, se están cargando el estado del bienestar que consiguieron nuestros padres, abuelos... y con la excusa de la crisis que ellos mismos han creado. Es para reírse, vamos pero de tristeza.

    Bien reflejada esa indignación.

    Abrazos.

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  11. Hay rabia e impotencia en tus palabras y espero que unidos nos escuchen.

    Besitos

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  12. Ojalá bastarán con nuestros gritos, pero me temo que a estos desvergonzados no hay quien los baje del trono del propio beneficio.
    Un beso, querida Anna.

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